Sandra Lorenzano habla sobre Atiq Rahimi y La piedra de la paciencia

http://www.wradio.com.mx/oir.aspx?id=795393
Un par de textos míos (nomás porque sí)

Si hay un nombre secreto, el nombre que un huidizo dios escribiera alguna vez sobre la arena, te llamaría yo piedra, mano, agua que corre, para tratar de adivinar sus designios. Dibujaría entonces sobre tu vientre los signos ambiguos del consuelo - como la hoguera que arde detrás del último médano - para hacer de tu piel mi rezo cotidiano.
Si hay un nombre secreto debe contener dentro de sí todas las palabras. También las del dolor. Las de la ventana que mira a ninguna parte. Las de la ceniza que dio forma a tus huesos. Las del brillo acerado de las aves que viven cada noche dentro de los sueños. O tal vez sean alas de ángeles que repiten el nombre en tus oídos, como cuentan en otoño quienes saben. Bajo una llovizna inacabable. Bebo de ti entonces como si de algas fuera la sal de tu lengua. Bebo para encontrar aquella primera letra. Origen. Vértebra. Vino oscuro que se derrama.
Volver a ser la línea que separa las historias del zumbido feroz del mediodía. Como en el inicio. Predecibles eran entonces el sudor y las alas de los insectos. Lo esperado si el vapor de los ríos marcaba las horas y en un pliegue imperceptible del aire se quebraba el aliento. Lo que anhelaba la piel. El frágil golpeteo en las sienes, el reflejo en el pardo dibujo del agua.

Como el vidrio pulido que guardabas en la mano
Como el hilo que marcaba la frontera
Como el vino derramado en la tierra
(una aureola es la carta marina)

Y el sol en lo alto
¿siempre?
que quema la imagen por los bordes
que satura los colores
que hace del calor marca de fuego
herrumbre.


Los hermosos años del castigo, extraño y bello libro de Fleur Jaeggy, que con un lenguaje contenido, sobrio, austero y con un dejo de misterio, como si algo estuviera siempre a punto de suceder, cuenta la relación entre la protagonista y Frédérique durante la adolescencia. El escenario es el Bausler Institut, un internado en la zona de Appenzell, muy cerca del hospital donde vivió Robert Walser. Algo también inquietante, sobre todo para los lectores. Pocas páginas que más que decir, callan: la sensualidad, la soledad, la necesidad de afecto de estas jóvenes ricas que viven alejadas de sus padres y de su entorno familiar, imaginando un mundo que quizás nunca descubran realmente. Paisajes solitarios, sentimientos contenidos, sueños que algún día la realidad destruirá.
“Allí arriba me sentía en un estado que podría llamarse de malafelicidad. Exigía la soledad, era un estado de ebrio y tranquilo egoísmo, una venganza feliz. Me parecía que esa ebriedad era una iniciación, y el malestar de la felicidad se debía a un aprendizaje mágico, a un rito. Luego se estropea.”
FLEUR JAEGGY
Entrevista: Una cierta glacialidad también revela sentimientos.

(apareció en la revista Shangri-la http://shangrilatextosaparte.blogspot.com/2007/02/carpeta-fj-y-viii-entrevista-una-cierta.html)


Para muchos es la escritora italiana más importante de la actualidad. Su tercer libro, Los hermosos años del castigo, fue un descubrimiento en toda Europa. Escribe obras trágicas y afiladas. Ha publicado seis títulos en casi cuarenta años. En esta entrevista reivindica la brevedad y el silencio y habla de Proleterka, una novela de iniciación que acaba de aparecer en España.

Fleur Jaeggy nació en Zúrich y vive en Milán. Ésa es toda la información que aparece en la solapa de sus libros. Lo demás hay que intuirlo por el texto. La familia distante, el ambiente burgués y fríamente luterano, el internado femenino, la soledad, las enfermedades y los suicidios son temas recurrentes, y en ellos hay algo de autobiográfico. La escritora reside efectivamente en un elegante piso milanés. Es una mujer tímida, muy bella, muy cortés, en cuya conversación asoman fogonazos autoritarios que ahoga de inmediato en una duda o una sonrisa. No le entusiasman las entrevistas y sufre al ser fotografiada. Sus obras son breves, tersas, tragedias afiladas y oscuramente irónicas. La más reciente es Proleterka, la historia de un crucero por el Mediterráneo que reúne una despedida, una iniciación sexual, un cortejo fúnebre y un misterio.







PREGUNTA. Proleterka hace una referencia a Billy Budd.


RESPUESTA. Sí, Herman Melville, me gusta muchísimo Melville. Y Billy Budd es una historia maravillosa. El inocente castigado... La leo a menudo, y cada vez consigue conmoverme.


P. ¿Por qué hace esa mención justamente en este libro?


R. Porque Proleterka trata del viaje de una nave y al escribirlo me vino a la mente el barco de Billy Budd. Y dada mi particular inclinación por Melville, decidí incluir esa frase. También me gusta mucho el relato del gallo en la chabola de la familia pobre. Y Bartleby, el escribiente, ¿recuerda?: "Preferiría no hacerlo...".


P. ¿Hay un inocente castigado en Proleterka?


R. No lo he pensado. La protagonista no parece tener una vida fácil, hay una cierta soledad en torno a ella... Los castigos le pasan cerca, la rozan. El desastre... Hablar de mi libro es... Hace años escribí un libro que se llamaba Los hermosos años del castigo.


P. ¿No es el padre, Johannes, un inocente castigado por la vida?


R. El padre parece un ser un poco romántico, que no pide nunca nada. Permanece distante del mundo. Quiere estar con esta hija, pero no... Johannes pide poco.


P. ¿Por qué sus personajes no muestran emociones?


R. Porque en un libro uno hace ciertas elecciones y... Tengo la impresión de que a Johannes le aflora algún sentimiento. Quizá entre líneas. Yo me limito a estar sentada ante la máquina de escribir y a golpear las teclas; si luego resulta que los personajes no exteriorizan nada, ¿qué puedo hacer yo? Creo que, en realidad, algunos personajes son bastante extremos. Una cierta glacialidad también revela sentimientos.


P. ¿Siempre utiliza esa máquina de escribir?


R. Sí. Me digo que un día usaré el ordenador, pero ese día aún no ha llegado. Escribo a máquina desde hace más de treinta años, y me gusta el ruido de los tipos golpeteando sobre el papel.


P. ¿Cuánto tiempo lleva escribir un libro?


R. No me gusta hablar de eso, porque publico poco. Creo que el anterior apareció hace seis o siete años. Son pocas páginas para tantos años, ¿no?


P. ¿Sus borradores son también breves?


R. No suelen ser muy largos, pero con Proleterka, que escribí durante años, acumulé mucho papel. Llegado un cierto punto me fui a Alemania, a una región de la antigua RDA, y me alojé en un lugar bastante bello, un castillo con un lago y un bosque que pertenecía a Achim y Bettina von Arnim y ahora es del Estado. Me invitaron. Me llevé un puñado de libros, las primeras pruebas de la novela y papel. Aquello no podía seguir así, tenía que terminar. Pasé dos meses en el castillo, cortando, pegando con cola nuevos fragmentos sobre el original, y finalmente me dije que estaba más o menos acabado. Eso ocurría en un mes de marzo. Pero de regreso a Milán seguí trabajando sobre el texto. Y en septiembre aún hice una última llamada telefónica al tipógrafo, con el libro ya en imprenta, para añadir un pequeño detalle.


P. ¿Cuál?


R. Creo que era la estrella roja pintada sobre la chimenea del barco. Y finalmente terminé. Aquí en casa me costaba mucho avanzar, hay demasiados libros. Sin embargo, necesito escribir con una pared desnuda a mi espalda.





P. ¿Por qué la pared desnuda?


R. Porque me gusta el vacío y no lo tengo. Saber que a mi espalda la pared está vacía es un alivio. Ahora tengo menos libros porque a principios de año me desprendí de muchos de ellos. Lo invadían todo, se amontonaban por el suelo. Hoy esto está bastante ordenado porque venía usted. Simpatizo mucho con las paredes vacías. ¿Puedo añadir una cosa? Como veo que a usted le gustan los gatos... [El periodista ha acariciado a Tsanga, el gato de Jaeggy]. En el castillo alemán tenía un amigo, Erich, un cisne que salía del agua cuando le llamaba y venía a mi habitación. A menudo paseábamos juntos. Le daba de comer. Pero hay que tener cuidado, porque los cisnes pueden ser crueles, muerden. Él encontró en mí una compañía. Antes siempre estaba solo. Y, ¿quién sabe?, quizá se estableció una simpatía mutua. Mire, aquí tengo una foto con el cisne. Un domingo llegaron dos señoras que me pidieron visitar el castillo. Me preguntaron por "mi cisne" y yo, feliz, les mostré la finca. Nos tomaron la foto, al cisne y a mí, y me la enviaron. Tengo tanta relación con los cisnes...


P. Y...


R. El momento en que al fin se publica el libro es un alivio. En realidad, en el último momento, yo no quiero publicar. Pero cuando recibo las pruebas terminadas experimento una sensación de liberación. Todo ese papel... Guardo el original de Proleterka, con los fragmentos pegados... Siempre hay algo que no funciona, algo que huye. Cuanto más se mira el texto con lupa, más se escapa. Es mejor que el libro se vaya.


P. ¿La escritura es placer o sufrimiento?


R. No sabría responder. Escribo desde hace muchos años, desde que era una niña. Lo interesante es topar con dificultades, porque el placer de escribir está en resolverlas. Quizá.


P. ¿Ha escrito siempre?


R. Sí. He publicado poco pero he escrito siempre. El primer libro apareció en 1968, pero había estado en elaboración durante varios años.


P. ¿Por qué publica poco?


R. No sé, es una inclinación mía. Siempre se puede cambiar. Hasta ahora ha sido así.


P. Intuyo que no deben gustarle las presentaciones, las giras promocionales, las entrevistas.


R. Al principio no hacía nada de eso. Luego me comprometí con una gira por universidades de Estados Unidos que fue muy complicada. Tuvo que acompañarme una amiga, sin ella no me habría atrevido. Soy muy tímida. Pero aquel viaje americano fue una lección y he mejorado un poco en la cuestión de enfrentarme a audiencias. Hago lecturas en Alemania, y consigo leer alemán. Que no es mi lengua.


P. ¿No?


R. No, no.


P. Pero sus libros abundan en términos alemanes. Sobre todo términos compuestos.


R. El alemán es mi lengua perdida. Es la lengua que me ha precedido, el idioma de mis muertos, que vuelve. Lo hablo poco, y, sin embargo, a veces aflora. Yo escribo en italiano, mi lengua materna, pero mis personajes normalmente hablan en alemán. Y la partitura del libro, entonces, requiere alguna palabra alemana. Quizá también el sonido.


P. ¿Me hace un favor? ¿Podría leerme algún párrafo de Proleterka? Elíjalo usted.


R. ¿Qué prefiere? ¿El fragmento del suicidio? ¿Los niños abandonados?


P. Qué terribles suenan sus temas.


R. Ja, ja, sí. Veamos... Me cuesta encontrar lo que busco; una vez publicado un libro, intento olvidarlo. ¿Pruebo con el suicidio? Quizá no le interese.


P. Sí, claro.


R. Veamos... "La nuestra es una familia de suicidas. De aspirantes al suicidio. Las raras veces en que hemos tenido ocasión de pasar algún tiempo, breve, entre parientes, el tema fundamental, el único tema por el que cada uno de nosotros mostraba un cierto interés, era el suicidio. Las tentativas fallidas. Ante lo demás, una indiferencia educada. A los familiares no les interesa hablar de otra cosa. El tema 'quitarse la vida' siempre ha sido más fuerte que los temas del dinero, las herencias, las enfermedades. Ni los funerales eran tenidos en cuenta. Incluso si ofrecían un pretexto para encontrarnos. Pocas veces nos perdíamos un funeral de familia. Generalmente se celebraban en lugares turísticos. En lugares amenos. Con un lago. En el banquete fúnebre no era infrecuente que alguien contara una de sus fallidas tentativas de suicidio. Algunos vivieron muchos años".


P. Quería comprobar cómo leía usted sus propios silencios.


R. No he pensado en eso, he leído como si fuera un libro de otro. Me alejo de mis libros ya terminados. Cuando me toca leer en Alemania, me hago a la idea de que esas páginas no son mías. Están en alemán, en otra lengua.


P. Ese pasaje que ha leído estaba lleno de ironía.


R. Sí. Quizá.








P. Yo imaginaba a la familia contando sus experiencias e intercambiándose consejos sobre cómo matarse mejor...



R. Durante un tiempo pensé introducir conversaciones en las que cada uno contaba sus propios intentos.


P. Pero no lo hizo.


R. No, porque luego lo corto.


P. ¿Por qué todos esos cortes y esa obsesión por la brevedad?


R. Es una expresión de mis propias inclinaciones. La forma breve me atrae mucho. Bartleby, en el fondo...


P. Bartleby no es tan breve.


R. No.


P. Parece como si experimentara pudor.


R. No, escribo una página, dos páginas, y leo en voz alta para saber cómo va. Cuando leo noto lo que sobra.


P. Y dice: esto fuera.


R. Sí, esto fuera.


P. Cuando termina un libro, ¿piensa ya en el siguiente?


R. Depende. A veces no tengo ningún proyecto ni ganas, pero sigo yendo a la máquina de escribir. Aunque callar es lo mejor.


P. ¿Sí?


R. Sí. Quizá después de la entrevista me siente a la máquina. Pero no, tengo la impresión de haber contado ya demasiado. Siempre es mejor dejarlo correr, callar.


P. Cuando recibe el primer ejemplar de una de sus obras, ¿qué siente?


R. La primera vez me hizo ilusión. Ahora ya no. Es simplemente algo que ha salido. Al recibir el paquete lo dejo en un rincón, porque no quiero verlo. Una cosa publicada está terminada.


P. Cuando se enfrenta a lectores que le hacen preguntas, o a entrevistas...


R. En Italia no suelo hacer esas cosas. En Alemania, con otro idioma, se trata de otra persona y es distinto. En cualquier caso, cuando hablo delante del público, sin leer, es mejor. Tantas veces se ponen de por medio las cámaras, las grabadoras... Es mejor lo que se dice y se esfuma, adiós. ¿Me entiende? ¿Me da la razón?


P. Sí. Oiga, no circulan muchos datos biográficos sobre usted, ni fotografías.


R. Lo suficiente.


P. Tiene algo de Salinger, hay misterio en torno a usted.


R. Me gusta Salinger. Si esta entrevista resultara demasiado breve, ¿no podría aprovechar el espacio hablando de Ingeborg Bachmann? Era una escritora muy buena, amiga mía. Cuando la conocí, no le dije que escribía. Después me dio consejos preciosos, fingiendo que no me los daba. Y corrigió las pruebas de mi primer libro. Murió hace 30 años. Escucho a menudo una cinta en la que lee sus poemas.






Texto: Enric González
El País

Fotos: Gabriela Iacob



BIBLIOGRAFÍA
Original en italiano:
Il dito in bocca, Adelphi, Milan,1968
L’angelo custode, Adelphi, Milan, 1971
Le statue d’acqua, Adelphi, MIlan, 1980
I beati anni del castigo, Adelphi, Milan, 1989
La paura del cielo, Adelphi, Milan, 1994
Proleterka, Adelphi, Milan, 2001

En castellano:
El ángel de la guarda, Tusquets Editores, Barcelona, 1974
Los hermosos años del castigo, Tusquets Editores, Barcelona, 1991
El temor del cielo, Tusquets Editores, Barcelona, 1998
Proleterka, Tusquets Editores, Barcelona, 2004
El Universal

Sandra Lorenzano
Familia(s), modelo para armar
15 de mayo de 2009


Para Alan y su mamá Katia
El tan traído y llevado Edipo (pasto de las reflexiones del creador del sicoanálisis) o su contemporánea Antígona, casi tan citada y vapuleada como el anterior; o Telémaco tras los pasos de Ulises (y seguido por Juan Preciado, claro); o el dios padre del relato bíblico que crea al hombre a su imagen y semejanza para que engendre a las estirpes condenadas a mil años de soledad; o los personajes del relato nada bíblico que cuenta la perversa relación entre la familia, la propiedad privada y el Estado como base del capitalismo burgués; o los hermanos Karamazov y los desgarramientos del drama moral; o los Buddenbrook y la transformación de aquel capitalismo burgués por el auge de la vida privada como motor de la historia; o la pobre Madame Bovary cargando con la culpa de haber faltado al modelo patriarcal establecido; o doña Bárbara (que tendrá en nuestro recuerdo el rostro de María Félix), que también falta al modelo patriarcal y se convierte entonces en la personificación del oscurantismo que se opone a la modernidad; o los Buendía, que saben que incluso el realismo mágico condena el incesto y la endogamia; o Traveler, Talita, Oliveira y La Maga construyendo una familia alternativa; ésa que, como dice un imán que venden en todos los aeropuertos gringos is a circle of friends who love you; o los jóvenes de la onda violando los sacrosantos espacios domésticos de la clasemediera colonia Del Valle con sexo, drogas y rocanrol; o las dos mamás de Angélica en The L Word; o los Burrón y los Simpson.

En fin… todos ellos se suman hoy, 15 de mayo, a la celebración del Día Internacional de la Familia, que no es una fecha establecida por iglesia alguna (aunque haya más de una que pretenda apropiársela con gran tranquilidad), sino por la Asamblea General de la ONU en su resolución 47/237 del 20 de septiembre de 1993.

Funcionales o disfuncionales, monógamas o polígamas, legales y reconocidas o condenadas por las leyes, homoparentales o heteroparentales, monoparentales o con madres y padres de sobra, o formadas sólo por el afecto, parejas de hecho o sociedades de convivencia, respetuosas de las tradiciones o transgresoras, alternativas, multirraciales y multiculturales, conservadoras y autoritarias o permisivas y sicoanalizadas, pobres o enlistadas en Forbes, numerosas, con hijo único o sin hijos, con hermanastros, medios hermanos, cuartos de hermanos, divorciadas o hasta que la muerte nos separe… la familia sigue siendo el núcleo fundamental del tejido de nuestra sociedad.

A pesar de esto, o quizá justamente por esto, “La familia es problemática hasta para quien no la tiene —como escribió Juan José Saer—: el monstruo remendado por el doctor Frankenstein, la Cenicienta y Jean Genet revelan hasta qué punto la carencia de una verdadera familia puede alimentar una conciencia desdichada”.

En tanto unidad social básica, es allí donde se espera que los seres humanos inicien su formación y crecimiento, a partir del amor, los cuidados, la convivencia, el respeto y el diálogo.

La resolución de la ONU busca llamar la atención de los países sobre la importancia del desarrollo de políticas públicas para proteger y fortalecer las familias: seguridad social, salud, educación, vivienda. ¿Por qué pareciera como si habláramos de un futuro utópico o de un pasado que nunca existió? ¿Qué ha sucedido con las políticas de población, con la planificación familiar? ¿Qué Día de la Familia podemos celebrar cuando las mujeres son encarceladas por abortar en algunos estados, aun si han quedado embarazadas por violación? ¿Qué festejar si casi 40% de los menores de 20 años sufre maltrato dentro de su hogar; si lo mismo sucede con uno de cada tres ancianos? ¿Si el alcoholismo es un problema endémico? ¿Si 43% de la población infantil vive en hogares en situación de pobreza? ¿Si 3.5 millones de niños son víctimas de la explotación laboral? ¿Si la mayor parte de los niños que mueren en América Latina son mexicanos o brasileños?

Dice un estudio de la UNAM que la familia es la principal estructura discriminatoria de nuestra sociedad. Una de cada tres padece violencia física, emocional o sexual. Como lo saben los especialistas, esto tiene su origen en las crisis que nos golpean y que generan desempleo, marginalidad, exclusión, inseguridad, insatisfacción. Las familias de todo tipo son víctimas del desmantelamiento del Estado de bienestar y del triunfo de las más crueles políticas neoliberales.

Por eso hoy, Día Internacional de la Familia, es un buen momento para reflexionar, analizar, volver a pensar en el papel determinante de la familia en la salud física, mental y social de los individuos. Para exigir que nuestros gobiernos respondan a la resolución de la ONU. Para apoyar a las diversas instancias de la sociedad civil en su reclamo y en sus acciones. Frente a quienes pretenden apropiarse el concepto de “familia” para dictar políticas excluyentes, retrógradas e intolerantes, se trata de defender la pluralidad, el diálogo y el derecho a la diferencia como camino para construir una sociedad más justa. ¿Qué tendríamos para celebrar si no?


Escritora
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/44096.html
¡FELICIDADES AL GRAN JOSÉ EMILIO PACHECO!

ALTA TRAICIÓN

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
La escritora y dramaturga escocesa rompe una tradición masculina de más de 300 años

Carol Ann Duffy, primera mujer en ser distinguida como poeta laureada de GB
Anunció que está lista para “ignorar” las bodas y los funerales de la realeza si no la inspiran

Reuters y Dpa

Londres, 1º de mayo. Por primera vez en 341 años, la corona británica otorgó el título de poeta laureado de Gran Bretaña a una mujer: la escocesa Carol Ann Duffy, nombramiento histórico que podría levantar controversia por el hecho de que la autora, además, es abiertamente lesbiana.

“Me siento honrada por recibir el título de poeta laureada, no sólo por recordar a algunos de los grandes poetas que lo han ostentado desde el siglo XVII, sino por algunos de los maravillosos poetas de hoy día”, manifestó Duffy, de 53 años, a la prensa local.

Luego de celebrar “las contribuciones que han hecho las mujeres a la poesía de Gran Bretaña en los pasados 40 años”, la poeta, dramaturga y autora de cuentos infantiles dijo esperar que después de ella venga otra mujer galardonada.

En la única alusión que hizo a su preferencia sexual, Duffy señaló en entrevista con el diario The Guardian que el debate sobre la sexualidad en Gran Bretaña está creciendo, y celebró el hecho de que ahora cualquier persona pueda sentirse contenta de decir abiertamente que es gay.

Ted Hughes, entre los laureados

El puesto honorífico de poeta laureado fue instituido por el rey Carlos II en 1668 y desde entonces ha recaído en autores tan importantes como John Dryden, William Wordsworth, Alfred Tennyson, John Betjeman y Ted Hughes.

Aunque en la actualidad se le considera un reconocimiento simbólico, en teoría esa distinción obliga a los poetas a escribir versos en honor de las ocasiones especiales de la monarquía, como los cumpleaños de los reyes, así como bodas, bautizos o funerales.

Hasta hace unos años, el cargo era ocupado de forma vitalicia, pero tras la muerte de Ted Hughes en 1998, el entonces primer ministro Tony Blair decidió que el poeta laureado sólo lo ocuparía por 10 años.

En ese momento había dos nombres que sonaban para sustituir a Hughes: el de la propia Duffy y el de Andrew Motion, quien a final de cuentas resultó elegido en 1999.

Medios británicos sugirieron que Blair prefirió a Motion por miedo a que los sectores conservadores reaccionaran mal por el hecho de tener a una escritora lesbiana en un cargo tan tradicional como el de poeta laureado, pero Blair siempre negó esa acusación.

Carol Ann Duffy, captada ayer, en ManchesterFoto Ap
Al saber que había sido rechazada, Duffy aseveró en aquel entonces que ella no podría ocupar el puesto de poeta laureado. “Yo no escribiría un poema para Eduardo (el hijo menor de la reina Isabel). Ningún poeta que se respete a sí mismo lo haría”.

Sin embargo, en esta ocasión la poeta consideró que su nuevo cargo puede ser útil “para llamar la atención sobre el papel central que puede desempeñar la poesía en las vidas de la gente normal. La poesía está presente en todas partes. Aceptando este reconocimiento, espero poder contribuir a la comprensión de la gente acerca de lo que la poesía puede hacer y dónde se puede encontrar”.

A pesar de las ventajas y la enorme publicidad que implica ser poeta laureado, en el medio literario inglés también se considera a este puesto como una especie de “cáliz envenenado”.

Vicisitudes en el cargo

Motion, el antecesor de Duffy, confesó que los poemas que tuvo que dedicar a la casa real –entre ellos los que hizo con motivo de la boda del príncipe Carlos con Camila Parker– fueron “los más difíciles de escribir”.

Además, en el año reciente se quejó varias veces de sufrir un bloqueo creativo que le impedía hacer los escritos que a él le gustaban. El cargo resultó ser “muy, muy dañino” para llevar a cabo su trabajo personal, advirtió en una entrevista reciente con el diario The Independent.

Sin preocuparse demasiado, Duffy anunció que está lista para “ignorar” las bodas y funerales de la realeza si estos actos no la inspiran. No escribiría ni publicaría nada que no sintiera que tiene que ver conmigo”, afirmó.

Los poetas laureados reciben una percepción simbólica de 5 mil 750 libras anuales (unos 8 mil 500 dólares) y también se les recompensa con un barril de vino. Con buen humor, Duffy anunció que como “a Andrew (Motion) no le han dado el suyo, yo voy a pedir el mío por adelantado”.