
Y siguiendo con el tema de la infancia encontré esta frase maravillosa y atroz de Alejandra Pizarnik (tan lejos del melancólico recuerdo de la hora de la leche, y tan cerca de los fantasmas infantiles que también nos han marcado a todos):
Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla.