Rainer Maria Rilke, Poesía amorosa


Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame los oídos: puedo oírte;
y aun sin pies puedo andar en busca tuya,
sin boca, puedo conjurarte.
Ampútame los brazos, y te agarro,
como con una mano, con el corazón mío;
detén mi corazón, y latirá el cerebro;
y si arrojas el fuego en mi cerebro,
te llevaré sobre mi sangre.

Sobreviviéndome


Comparto con ustedes uno de los poemas de Tomás Segovia que más me conmueven:

Salir ahora a andar por el invierno
Es como andar por otra vida
Fuera otro el que anda

Por todas partes como siempre
Me siguen acechado casi con travesura
Casi con guiños las súbitas imágenes
Pero esta vez tan dolorosas
De mil viejos momentos de mi vida
Que de pronto deslumbran mi presente
Pero ay acedia acedia
Yo sigo siendo el deslumbrado
Mas jamás seré ya el deslumbramiento
Ahora soy sin remedio
De otra sustancia que mi vida
Sigo aún vislumbrando
Tras una leve bruma inocua
el rostro del destino

Pero sé que no es éste su rostro verdadero
Sé que es un simulacro con perfidia adaptado
A este ávido mundo de crueles simulacros
No es la fe en el futuro lo que está suspendido
Es la duda infecciosa que me ahoga el pasado
Me dejo ir de espaldas sobre la nostalgia
Para huir de la angustia en sus nubladas playas
Y lo que encuentro en ellas
Es la guardia misma de la angustia
La memoria poblada teme sus propias sombras
En cada evocación hallada en sus caminos
Se agazapa como una turbia araña
La angustia y su acre asma
La angustia ese fantasma
Sentado encima del pulmón

Y en todo lo vivido no hallo cosa creíble

Pero cuál es la luz que se ha velado
El sabor que se ha muerto
El limpio sentimiento que se ha vuelto insensato
¿No fue acaso verdad
Que cada hora de las que he vivido
O me han vivido
Creyo en su propia realidad sin sombra
Creyó en mi realidad sin sombra?
¿Cuáles ojos que entonces me veían
No ven ahora sino mi tiniebla?
¿Eran los arduos ojos de los dioses?
¿No era de esto de lo que tanto hablábamos
Quizá sin comprenderlo
Al hablar de la muerte de los dioses?
Pues no basta no basta una luz de mi vida
Que es luz sólo a mis ojos
Mi vida sólo mía no es nada ni es de nadie
Nunca ha existido una verdad privada
Los antiguos maestros nos mintieron
No está en nuestro interior el interior
Lo interior es la luz que no tenemos
Sino que ella nos tiene si nos tiene

Los días de mi vida
Cómo no han de esfumarse al ser tocados
Si no tienen un rostro que puedan ver los dioses
O si no hay dioses para ver los rostros
Es eso sí la ardua mirada de los dioses
Lo que anhela mi afán mientras recorro
La austeridad abierta del invierno
Es eso sí pero ¿podría ahora
Este insalvable desamparo mío
Hacerse cargo él solo en la intemperie
De la luz desertada por los dioses?
No lo he de saber nunca
Pero esa es mi tarea posible o imposible
Volver a abrir la luz insumergible
Donde pueda ser vista la verdad de mi historia

Me ayudaría es indudable
Un gesto mínimo del tiempo
Una ligera claridad en la hosca mirada
Del día odiosamente gris
Un leve pliegue en los labios de este cielo
Tan desdeñoso y cejijunto
Mas por qué el mundo que no tiene una yema
De la que puedan aún brotar un don

Ah bienaventurados bienaventurados
Aquellos cuyas vidas se extinguieron
Sin haber visto extinta la luz de su expresión
Que nunca les tocó encontrar en su espejo
Sus ojos sin mirada y su rostro sin halo
Que nunca les fue impuesto seguir en el camino
Con su propio despojo enganchado a su espalda
Como un tullido afásico que arrastrar por el polvo
Que no tuvieron nunca que volver a su casa
Después dela función vestidos por las calles
Con un absurdo traje agobiante de actor
Que agotadas las pilas que henchían su zumbido
Supieron devolver las piezas de su vida
Como una vieja máquina atascada
Pues a qué luz podría alzar el vuelo
Quien no puede sacar de su pantano
Hacia una superficie respirable
Ningún rostro mirable
Qué mirada buscarles a los dioses
Si no hay nada que ver

Ah invierno inseducible
Qué haces de mis recuerdos que al extender mi mano
Se me escurre su peso entre los dedos
¿De veras todo fue también entonces
Esta cáscara vana que queda entre mis manos
Cada vez que las hundo en el pasado
Como en una hojarasca enmudecida?
¿De dónde viene entonces este alfileretazo
En el más desarmado y tierno vértice
Del corazón a tientas?
A quién le duele en mí
Que no es a mí
Pues para mí
El dolor mismo ha muerto
Su roja brasa siempre oculta
Tras el velo morado de la desolación

¿Para mí sólo este desconsuelo
Que me apelmaza con su sorda arena
La nuez de la garganta
Para mí esta conciencia
De un tiempo en agonía
Que es ella misma una conciencia agónica
Estos ojos cuajados de dureza invernal
Para ver el invierno?
¿Para mí nunca más
La ardua mirada de los dioses?
Sin ella nada de lo que he vivido
Lo que he vivido en verdad
No es en mí mismo donde mi pasado
Podría ver su rostro reflejarse
Es en los fuertes ojos de los dioses
Y si mi vida logra
Hacer surgir su rostro de la sombra
Ese rostro ha de ser espejo de esos ojos

Mas nos depejaré este invierno
Con solo recorrerlo
No basta este obstinarse contra el frio
No basta ir adelante tiritando
No basta no arrendrarme ante el crüel pasado
Y sus heladas púas lacerantes
No sirve ya el pasado
No sirve era otro mundo era otra vida
Todo lo que supimos de la muerte
Y no fue poco
No lo supimos en la muerte
No volveremos nunca a saber bien a bien
Cual fue el nido que hicimos
En la espesura de la historia

Este que vive en mí lo que a mí me rodea
No soy yo ni su vida es la mía
Es sólo uno que heredó mi historia
Que lleva mi memoria como el traje de otro
Pero al que no le saben mis sabores
Ni le hablan mis murmullos
Ni le empuñan mis sueños

Mi vida se quedo en aquel recodo
Y aquel que la vivió sigue con ella

Que he de esperar entonces
Buscar refugio en otra vida
En hundirme dos veces en la bruma
Sería refugiarme de los dioses
Y de sus ojos llameantes
Huïr de la verdad y su viva intemperie
Sólo si vuelvo por aquella vida
Que ha quedado en la zanja desollada
Será verdad después de mi vida libre

Cómanse pues los dioses mis despojos
No les preguntaré por mi otra vida
No les preguntaré por su alimento.

Su palabra, más viva que nunca, a cien años de su nacimiento


Josefina Vicens (23 de noviembre de 1911 - 22 de noviembre de 1988) es una escritora imprescindible. Autora de las novelas El libro vacío y Los años falsos es, sin duda, una de las grandes narradoras de nuestro idioma.

“Si el libro no tiene eso, milagroso, que hace que una palabra común, oída mil veces, sorprenda y golpee; si cada página puede pasarse sin que la mano tiemble un poco; si las palabras no pueden sostenerse por sí mismas, sin los andamios del argumento; si la emoción sencilla, encontrada sin buscarla, no está presente en cada línea, ¿qué es un libro?” (El libro vacío, pp.16-17)

Herencia

Comparto con ustedes uno de los poemas que leí el jueves 6 de octubre en la Gala de Poesía del Hay Festival de Xalapa:

Herencia

Soy nieta de dos lenguas olvidadas
Que se abren como nubes de verano
Tras el rastro silencioso de un naufragio.
Sal que dibuja sonidos en la arena
Palabras de otras vidas presentes en mi nombre
Sobre álamos y pinos que olvidaron hacer sombra
En la tierra quemada hace mil años.
La leche se perdía entre los surcos,
Blanda caricia sobre la piel de nadie,
Y era adioses contenidos en el grito
Que agita pañuelos.
Soy nieta de dos lenguas
Que nunca han puesto voz a mi palabra
Y cantaron, sin embargo, al ruido de mi sangre
En un atardecer de mieses naranjas
y oraciones que agradecen el milagro.
Obstinadas cadencias del aliento,
Encerradas en las páginas primeras,
Compañía ineludible de las horas
que grabaron otro sol sobre mi frente.
Cuídate del viento y sus raíces,
De buscarle otras piedras al mismo muerto.
Cuídate de los rezos sobre el mar.
Soy nieta de dos lenguas que confunden horizontes
Y todo es vendaval de nostalgias en vuelo
Siempre al otro lado de los bosques y los ríos
Ríe el pájaro que vuelve cada otoño
A tejer de los hilos la costumbre
Rostros tercos que se aferran a cubierta
Inventando el paisaje en las pupilas.
Tierra firme en el páramo de olas
Para hundir los pies en el invierno.
Otros panes sabrán de otros secretos
Y en el trigo la plegaria será carne.
Un mapa se dibuja con las venas
Pero nunca contaron del tesoro
Sino de las ventanas al caer la tarde
De cafés cargados, de una mujer sobre la lumbre
Con perfil de moneda gastada
Con manos que hilan las hebras de tiempo.
Nunca hablaron del tesoro de sonidos
Que guardaron bajo llave antes de irse.
Soy nieta de dos lenguas que me arropan
Que me acunan en murmullos color sepia
Que saben de sabores penetrantes
Y de verbos que se pierden en susurros.
La marcha se detiene junto al fuego
Cada uno busca a otro tras sus rezos.
El que es quizás no sea
Ni siquiera cobijo a la intemperie.
La distancia se clava entre las uñas
Y hace más lento el ritmo del abrazo
Como si no reconociera los olores
Como si en el cuerpo sudoroso de la vela
No viera que está escrito su destino.
¿Qué me dieron a mí sus oraciones?
¿Qué las huellas en arenas de otros mares?
¿En cuál gesto mío están sus voces?
¿En qué pliegue de mi rostro los encuentro?
Soy nieta de dos lenguas que me llaman
En la música breve de la tarde.
Con un libro de salmos se me acercan
Y renuevan el pacto que me funda,
El desierto cubre entonces las heridas
Guardando en sus entrañas el origen.
Una a una retornan las preguntas
y la carne es el barro que me nombra
la grieta más antigua
el sudor áspero
el único testigo de su ausencia.
Si en el grito voraz que aún resuena
Bajo el cielo que – sabemos – no protege
Encontráramos el rastro de otros pasos
No sería diferente nuestro miedo
Ni el vacío de mis huellas en su historia.

Poesía en Voz Alta

Queridos todos,
Los espero hoy, sábado 8 de octubre, a las 19 hrs. en la Casa del Lago de la UNAM. ¡No falten!

Los libros de la semana: Némesis


Némesis, la novela más reciente de Philip Roth, es, sin duda, un libro excepcional. En él, Roth ha creado a Bucky Cantor, uno de sus más entrañables personajes, y lo ha enfrentado a las eternas preguntas sobre el destino, dios y la fatalidad, en el tórrido verano de 1944, entre la guerra y la epidemia de polio que asoló a los Estados Unidos.
El miedo, el desconcierto, el enojo, la intolerancia, en una sociedad que se ve colocada de pronto ante el abismo.

Comparto con ustedes el enlace a la reseña que escribió J.M.Coetzee y que publicó en The New York Review of Books (les recomiendo que la lean después de haber leído la novela)
http://www.nybooks.com/articles/archives/2010/oct/28/moral-brink/

Y el artículo publicado por el español Eduardo Lago en El País
http://www.elpais.com/articulo/cultura/mejor/Philip/Roth/vuelta/elpepicul/20101102elpepicul_1/Tes

De Philip Roth (Newark, 1933) se podría afirmar lo que dijo Borges a propósito de Quevedo: "No es un escritor, es una literatura". Desde que publicó su cuarto libro, El Lamento de Portnoy (1969), se convirtió en uno de los referentes imprescindibles del panorama literario universal. Dentro de su vasta producción, hay varias obras de gran envergadura, como la serie de novelas protagonizadas por su alter ego, Nathan Zuckerman, personaje más real que lo que da de sí la realidad, y que permitió a Roth llevar a cabo una serie de complejas exploraciones acerca del sentido del arte y de la vida. Sus seguidores (que en España, donde le edita Mondadori, son legión) están de enhorabuena: Su última obra, Nemesis, recién publicada en Estados Unidos, nos devuelve al mejor Roth tras una década de producción algo desigual y excesiva. O al menos así lo ha considerado la crítica del país.


La obra, ambientada en la II Guerra Mundial, retoma el viejo tema de la peste
Uno de los mayores logros de Roth como narrador es que obliga a los lectores a adentrarse con él en regiones sumamente oscuras de la experiencia humana. Ello lo convierte en un narrador a quien puede resultar incómodo seguir. Se ha dicho de él que nadie ha explorado mejor en nuestro tiempo el misterio de la sexualidad. Otras cumbres de su arriesgada propuesta narrativa son El teatro de Sabbath (1995), Pastoral Americana (1997), y La mancha humana (2000). Aunque es cierto que en algunas novelas ha puesto a prueba las posibilidades técnicas del arte narrativo, como en El pecho (1972) o La contravida (1986), la verdadera fuerza de Roth está en su capacidad para obligarnos a mantener la mirada abierta en los momentos más duros que nos plantea a todos el reto cotidiano de la existencia. Así, en Patrimonio (1991), el protagonista (que puede o no ser el propio Roth) sostiene un duelo insoportable con lo que significa ser testigo de la agonía y muerte de su padre. Otro tanto hace, en distintos momentos de su obra, con la enfermedad o la vejez. El reto es difícil porque al hacerlo logra alejarse de lo que es en sí aborrecible y doloroso para trascenderlo a través del arte. No es que borre la distancia entre realidad y ficción, como se ha dicho, sino que nos sitúa en un punto en el que, desde la emoción, nos permite entender situaciones cruciales de la vida para las que no hay sino las palabras más elementales: el odio, el mal, el amor, la posibilidad de que el mundo y la historia estén gobernados por el más absoluto sinsentido. Para afrontar la vida, cuando es difícil y en los momentos de esplendor, disponemos del arte. Sabiendo que es así, Roth no deja de escribir. Probablemente no podría hacerlo, aunque quisiera.

La mancha humana (2000) supuso la entrada de su obra en el siglo XXI. A partir de entonces, lejos de ralentizarse, su productividad se regularizó, con títulos como El animal moribundo, La conjura contra América, Everyman, Sale el espectro, Indignación y Humillación. Aunque sus lectores parecían necesitarlo tanto como siempre, cabía preguntarse si el escritor había llegado al límite de sus posibilidades. ¿Se estaba repitiendo? Llegó octubre de 2010, volvió a sonar su nombre, como cada otoño, entre los candidatos al Nobel. Una vez más, no se le concedió. Lo que sí llegó con la puntualidad de siempre fue una nueva novela, Nemesis, y con ella la sorpresa. A Roth le queda mucho por decir.

El tema de Nemesis es la epidemia de polio que asoló Estados Unidos durante el verano de 1941, tal y como afectó a la comunidad judía de Newark, la ciudad natal del autor, escenario de su infancia, al que ha regresado repetidamente en su obra. En Nemesis, Roth retoma un viejo tema, el de la peste, tratado anteriormente por Daniel Defoe y Albert Camus. El trasfondo, en este caso, es la II Guerra Mundial, con sus atrocidades. En su última entrega, Roth nos arrastra a lo mejor de que es capaz el teatro de su imaginación, alcanzando un virtuosismo del que sólo son capaces los maestros de lo invisible. Al comentar la novela, el sudafricano J. M. Coetzee, ganador del premio Nobel de Literatura, repara en una escena misteriosa en la que se explica cómo cavar una tumba. Se trata de una lección, señala Coetzee, tanto de vida como de muerte. Escribir es afrontar la muerte y aprender a vivir. Todo a la vez.

PROGRAMA DE ESCRITURA CREATIVA



Los invitamos a sumarse a los nuevos talleres del Programa de Escritura Creativa

Talleres presenciales

Taller de Spoken Word: Altisonante (poesía en la calle).
Imparte: Rojo Córdova

Martes y jueves de 16:00 a 19:00 hrs. (Revisar temario)

Inicio: 20 de septiembre de 2011

Duración: 8 sesiones (24 horas)

En la actualidad se habla mucho de que la gente no lee y de que los libros que menos se consumen son aquellos destinados a la poesía; se cree que la lírica es el asunto más ajeno al acontecer cotidiano de nuestra sociedad, se cree que la lectura es exclusiva de nuestros ojos y que estamos a años luz de practicarla constantemente.



Taller de literatura en acción.
Imparte: Rocío Cerón

Jueves de 17:00 a 20:00 hrs.

Inicio: 22 de septiembre de 2011

Duración: 12 sesiones (24 horas)

Creación de proyectos literarios en diálogo/conjunción con otros lenguajes artísticos como música, video, acción, objetualidad (libro objeto, libro de artista, poesía visual), proyectos de arte urbano, intervenciones, arte postal, swarming textual, performance, guerrillas poéticas.

-Exposición final de piezas producidas de los participantes.


Talleres a distancia

Laboratorio de escritura digital: Textos para la blogósfera y redes sociales
Imparte: Lauri García Dueñas

Inicio: 19 de septiembre de 2011

Duración: 6 semanas (30 horas de trabajo lectivo)

En este taller, el alumno iniciará o perfeccionará la escritura de textos literarios para la web, optimizando los recursos de los nuevos soportes e identificando las diferencias entre escritura digital e impresa, con el fin de mejorar la comunicación con sus lectores.



NUESTROS CURSOS TIENEN VALOR DE DIPLOMADO

Horas necesarias para acreditar el Diplomado:

Presencial: 192 horas de los cursos de tu elección

A distancia: 180 horas de trabajo lectivo de los cursos de tu elección



¿Quieres inscribirte?

LLENA EL FORMULARIO ELECTRÓNICO DE INSCRIPCIÓN:

COSTOS
(CONSULTA LOS COSTOS PARA PÚBLICO EN GENERAL EN EL INTERIOR DE CUALQUIER TEMARIO, SOLICITA LOS COSTOS PARA COMUNIDAD CLAUSTRO POR CORREO ELECTRÓNICO)

Informes e inscripciones

Cecilia Núñez / Luis Torres

Programa de Escritura Creativa

Universidad del Claustro de Sor Juana

51303300, Ext. 3461 y 3305
http://escrituraclaustro.ucsj.edu.mx
escrituraclaustro@ucsj.edu.mx


www.ucsj.edu.mx

Izazaga 92, Centro Histórico, 06080, México, D.F.

Las palabras como ensalmo y refugio


Hola a todos,

Los invito a leer mi artículo de esta semana en El Universal:

Las palabras como ensalmo y refugio - El Universal - Editoriales


Y un poema de Juan Gelman para compartir:

Fábricas del amor

Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.

Poesía en Voz Alta

Poesía escénica / Poesía multimedia
Casa del Lago Juan José Arreola

    


    
Sábado 8 de octubre 2011
Sesión poética / 18:00 horas
Sandra Lorenzano:   (México/ poesía música)
Bruno Bartra: Éxodo y liberación: (México / electropoesía nómada)
Con músicos de Polka Madre y La Internacional Sonora Balkanera
José Paes de Lira Filho: (Brasil / poesía del cordel) 


Consulta aquí el calendario de Poesía en Voz Alta


Entrevista a Kazuo Ishiguro


http://www.anagrama-ed.es/PDF/Ishiguro%20PN%20756%20-%20La%20Vanguardia%20E.pdf

Libros de la semana: Nocturnos


¡Qué delicia pasar una tarde acompañada por Nocturnos de Kazuo Ishiguro! El tiempo, los deseos, la sombra del fracaso, son los temas que toman cuerpo a través de una de las plumas más interesantes de la narrativa inglesa contemporánea.

Dice la editorial Anagrama:

Éste es el primer libro de relatos del autor, reúne cinco historias que pueden leerse como estudios y variaciones sobre unos cuantos temas o como todo un concierto. En «El cantante melódico», un guitarrista de oficio reconoce a un vocalista americano y juntos aprenden una lección sobre el distinto valor del pasado. En «Come Rain or Come Shine», un maniaco-depresivo es humillado en casa de una pareja de antiguos progres que han pasado a la fase yuppie. El músico de «Malvern Hills» columbra su mediocridad cuando prepara un álbum a la sombra de John Elgar. En «Nocturno», un saxofonista conoce a una vieja artista de variedades. En «Violonchelistas», un joven prodigio del chelo encuentra a una mujer misteriosa que le ayuda a perfeccionar su técnica. Las cinco barajan elementos que son habituales en el autor: la confrontación de las promesas de la juventud y los desengaños del tiempo, el misterio del otro, los finales ambiguos y sin catarsis. Y la música, íntimamente relacionada con la vida y obra del autor.

http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_756

Agosto es el mes más cruel


1. Con los brazos en cruz. La cabeza hacia el Oriente. Como si fuera uno más de los muertos del desierto. De los muertos tartamudos del desierto. Lejos del mar. Lejos del camino que permite el regreso.

2. Los brazos en cruz. La cabeza hacia el Oriente. El rezo lejos del mar.

3. El murmullo crece. Murmullo tartamudo del desierto.

4. Pero el mío es paisaje de ríos y de otoños, de luz que se filtra por las hojas. Paisaje de aire.

5. Paisaje de abandonos.

6. Los ríos son también la tumba secreta. Violencia de ramas y lodo que se arremolinan. La cabeza hacia el Oriente.

7. Podría recordar ahora alguna imagen lejana. Podría, tal vez, hablar de la piel en el instante en que entra al agua, del temblor, de las huellas en el cuerpo. De los vestigios de un tiempo ajeno en las tribulaciones de la lengua. En el balbuceo que me deja sin nombre. Podría, quizás, añorar el desierto.

8. Tartamudas son las venas que me alejan del desierto. Los brazos en cruz. Las palabras que me faltan. La piel que tiembla al entrar al agua. El murmullo crece. Vestigios.

9. A lo lejos suena una sirena, ladra un perro. El mundo es el que es aunque las palabras se ahoguen en el quiebre. Aunque no haya ríos. Ni otoños. Agosto es el mes más cruel.

Carta a mi madre - Juan Gelman


CARTA A MI MADRE (GINEBRA, PARÍS, JULIO 1984 PARÍS, NOVIEMBRE 1987)

a Teodora

recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces /aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer que finalmente te llevó/

¿te llevó el cáncer? / ¿no mi última carta? / la leíste, respondiste, moriste / ¿adivinaste que me preparaba a volver? / yo entraría a tu cuarto y no lo ibas a admitir / y nos besábamos / nos abrazamos y lloramos / y nos volvemos a besar / a nombrar / y estamos juntos / no en estos fierros duros /

vos / que contuviste tu muerte tanto tiempo / ¿por qué no me esperaste un poco más? / ¿temías por mi vida? / ¿me habrás cuidado de ese modo? / ¿jamás crecí para tu ser? / ¿alguna parte de tu cuerpo siguió vivida de mi infancia? / ¿por eso me expulsaste de tu morir? / ¿como antes de vos? / ¿por mi carta? / ¿intuiste? /



nos escribimos poco en estos años de exilio / también es cierto que antes nos hablamos poco / desde muy chico, el creado por vos se rebeló de vos / de tu amor tan estricto / así comí rabia y tristeza / nunca me pusiste la mano encima para pegar / pegabas con tu alma / extrañamente éramos juntos /

no sé cómo es que mueras / me sos / estás desordenada en mi memoria / de cuando yo fui niño y de pronto muy grande / y no alcanzo a fijar tus rostros en un rostro / tus rostros es un aire / una calor / un aguas / tengo gestos de vos que son en vos / ¿o no es así? / ¿imagino? / ¿o quiero imaginar? / ¿recuerdo? / ¿qué sangres te repito? / ¿en qué mirada mía vos miras? / nos separamos muchas veces /



nací con 5,5 kilos de peso / estuviste 36 horas en la cama dura del hospital hasta sacarme al mundo / me tuviste todo el tiempo que tu cuerpo me pudo contener / ¿estabas bien conmigo adentro? / ¿no te fui dando arrebatos, palpitaciones, golpes, miedos, odios, servidumbres? / ¿estábamos bien, juntos así, yo en vos nadando a ciegas? / ¿qué entonces me decías con fuerza silenciosa que siempre fue después? / debo haber sido muy feliz adentro tuyo / habré querido no salir nunca de vos / me expulsaste y lo expulsado te expulsó /

¿esos son los fantasmas que me persigo hoy mismo / a mi edad ya / como cuando nadaba en tu agua? / ¿de ahí me viene esta ceguera, la lentitud con que me entero, como si no quisiera, como si lo importante siga siendo la oscuridad que me abajó tu vientre o casa? / ¿la tiniebla de grande suavidad? / ¿dónde el lejano brillo no castiga con mundo piedra ni dolor? / ¿es vida con los ojos cerrados? / ¿por eso escribo versos? / ¿para volver al vientre donde toda palabra va a nacer? / ¿por hilo tenue? / la poesía ¿es simulacro de vos? / ¿tus penas y tus goces? / ¿te destruís conmigo como palabra en lapalabra? / ¿por eso escribo versos? / ¿te destruyo así pues? / ¿nunca me nacerás? / ¿las palabras son estas cenizas de adunarnos? /

nos separaste muchas veces / ¿eran separaciones? / ¿formas para encontrarse como primera vez? / ¿ese imposible nos hacía chocar? / ¿eso me reprochabas en el fondo? / ¿por eso eras tan triste algunas tardes? / tu tristeza me era insoportable / a veces quise morirme de eso todavía / ¿ya tenía mi pedazo de vida para ocuparme de él? / ¿como animal cualquiera? / ¿ya soy triste por eso? / ¿por tu tristeza ofende la injusticia / escándalo del mundo? /

siempre supiste lo que hay entre nosotros y nunca me dijiste / ¿por culpa mía? / ¿te reproché todo el tiempo que me expulsaras de vos? / ¿ése es mi exilio verdadero? / ¿nos reprochamos ese amor que se buscaba por separaciones? / ¿encendió hogueras para aprender la lejanía? / ¿cada desencontrarnos fue la prueba del encuentro anterior? / ¿así marcaste el infinito? /

¿qué olvido es paz? / ¿por qué de todos tus rostros vivos recuerdo con tanta precisión únicamente una fotografía? / Odessa, 1915, tenes 18 años, estudias medicina, no hay de comer / pero a tus mejillas habían subido dos manzanas (así me lo dijiste) (árbol del hambre que da frutas) / esas manzanas ¿tenían rojos del fuego del pogrom que te tocaba? / ¿a los 5 años? / ¿tu madre sacando de la casa en llamas a varios hermanitos? / ¿y muerta a tu hermanita? / ¿con todo eso / por todo eso /contra / me querés? / ¿me pedías que fuera tu hermanita? / ¿así me diste esta mujer, dentro / fuera de mí? / ¿qué es esta herencia, madre / esa fotografía en tus 18 años hermosos / con tu largo cabello negriazul como noche del alma / partida en dos / ese vestido acampanado marcándote los pechos / las dos amigas reclinadas a tus pies / tu mirada hacia mí para que sepa que te amo irremediablemente? /

¿así viaja el amor / de ser a antes de ser? / ¿de ser a sido en tu belleza? / ¿viajó de vos a mí? / ¿viaja ahora / morida? / nada podemos preguntar sino este amor que todo el tiempo nos golpeó / con su unidad irrepetible / ¿para que no olvidemos el dolor? / ¿los dos niñitos del mercado de Ravelo con una gallinita en los brazos, ofreciendo barato y con gestos de madre, casi recién salidos de sus madres? / ¿por qué te apareciste en el mercado boliviano? / ¿en cada pena estás? / apagabas el sol para dormirme /

¿podes quitarme vida? / ¿ni quitártela yo? / ¿castigabas por eso? / desciendo de tus pechos / tu implacable exigencia del viejo amor que nos tuvimos en las navegaciones de tu vientre / siempre conmigo fuiste doble / te hacía falta y me echaste de vos / ¿para aprender a sernos otros? / cada mucho nos dabas un momento de paz: entonces me dejabas peinarte lentamente y te ibas en mí y yo era tu amante y más / ¿tu padre? / ¿ese rabino o santo? / ¿que amabas? / ¿más que a mí? / ¿me perseguías porque no supe parecerme a él? / ¿y cómo iba a parecerme? / ¿no me querías otro? / ¿lejos de ese dolor? / ¿por qué tan vivo está lo que no fue? / ¿nunca junté pedazos tuyos? / ¿cada recuerdo se consume en su llama? / ¿eso es la memoria? / ¿suma y no síntesis? / ¿ramas y nunca árbol? / ¿pie sin ojo, mano sin hora? / ¿nunca? / ¿saliva que no moja? / ¿así atan los cordones del alma? / ¿vos sos dolor, miedo al dolor? /

¿qué fue lo separado? / ¿mi dedo de escribir en tu sangre? / ¿mi serte de no serte? / y vos, ¿no eras el otro? / ¿cuántas veces miraste las llamas del pogrom mientras yo te crecía, entraste al bosque donde cantaba el ruiseñor que nunca oí, jugaste con el que nunca fui? / nacimos junto a dos puertos distintos / conocemos las diferencias de la sal / vos y yo hicieran un mar desconocido con dos sales /

me hiciste otro / no sigas castigándome por eso / ¿te sigo castigando por eso? / ¿y sin embargo / y cuándo / y yo tu sido? / ¿vos en yo / vos de yo? / ¿y qué podemos ya cambiar? / ¿pudimos cambiar algo alguna vez? / ¿nunca saldé las hambres del abuelo? / los ojos claros del retrato que presidía tu cuarto / ¿qué puede el verdadero amor cambiar? / ¿o nos es de tal modo que nos empuja a ser sí mismos? / ¿para uno en el otro? / ¿resonando en las partes de la noche? / ¿como dos piedras contra el cielo? / ¿pájaro y árbol? / cuando se posa el pájaro en el árbol, ¿quién es vuelo, quién tierra? / ¿quién baja a oscuridad? / ¿quién sube a luz? / ¿qué goce pasa a llaga? / ¿te llevo en llaga viva? / ¿para que nos atemos otra vez? / ¿este sufrido amor? /

me hiciste dos / uno murió contuvo / el resto es el que soy / ¿y dónde la cuerpalma umbilical? / ¿dónde navega conteniéndonos? / madre harta de tumba: yo te recibo / yo te existo /

¿tratos de amor hay en la sombra? / ¿ya volveré a peinarte el dulce pelo / espesura donde mi mano queda? / ¿pensativa en tu aroma? / ¿gracia cuajada en lenta parecida? / ¿me quisiste imposiblemente? / ¿así me confirmaste en el furor? / ¿puerto de tardes inclinadas al que volvías tantas veces? / ¿dónde navegarás ahora sino en mí / contra mí? / ¿puerto solo? / bella de cada mar en mi cabeza / llaga de espumas / alma /

no sé qué daño es éste / tu soledad que arde / dame la rabia de tus huesos que yo los meceré / vos me acunaste yo te ahueso / ¿quién podrá desmadrar al desterrado? / tiempo que no volvés / mares que te arrancaste de la espalda / tu leche constelada de cielos que no vi / leche llena de sed / tus pechos que callaban / paciencias / caballitos que el pasado maneó / llenos de estepa detenida / rota por mi avidez de vos / así me alzaste / me abajaste / me amaste sin piedad / pañal feroz de tu ternura /

¿o yo fui tu cansancio? / ¿te reproché que me expulsaras? / ¿nos ata ese reproche hondísimo / que nunca amor pudo encontrar? / ¿no me quisiste mar y navegar lejos de vos? / ¿tiempo hecho de vos? / ¿no me quisiste acaso otro cuando me concebías? / ¿otra unición de esa unidad? / ¿ama total de tus dos sangres? / ¿te das cuenta del miedo que nos hiciste, madre? / ¿de tu poder / tu claridad? /

¿qué cuentas pago todavía? / ¿qué acreedores desconozco? / ¿necesito recorrer una a una tus penas para saber quién soy / quién fui cuando nos separamos por la carne / dolorosa del animal que diste a luz / siervarnía / ciega a mi servidumbre de tu sierva / pero esas maravillas donde me hijaste y te amadré / tu cercana distancia /

¿me ponías a veces delantales de fierro? / ¿me besabas a veces con pasión? / ¿y qué pasión había en tu pasión ? / ¿no podrías cesar en tu morir para decirme? / ¿no te querés interrumpir? / ¿entraste tanto en tu desparecer? / ¿volvés al desamparo de mí? / ¿tan duro era mi amor? / ¿te di un alma y con otra te echaba a mi intemperie? / ¿no pudiste morivivirme en suave claustro / no darme de nacer? / mi nacer, ¿te habrá apagado ganas de matarme? / ¿eso me perdonabas y no me perdonabas? / ¿así peleaste con tus sombras? / ¿así me hiciste sombra tuya de otro cuerpo, me diste tu pezón / campo violeta / donde pacía un temblor? A ¿techo contra el terror? / ¿única tela de la paz? / ¿no la tejíamos los dos? / ¿en mañanas cayendo sobre el patio donde jamás hubo otra gloria? / ¿blancuras que de vos subían? / ¿rocíos de tu sangre al puro sol? / ¿lluvia de abajo interminable? / ¿yo fui animal de lluvia? / ¿te ensucié pechos con mi boca? / ¿me diste a veces leche amarga? /,¿te olvidas de las veces que no quise comer de vos? / ¿qué te venía entonces de la entraña del alma? / esos jugos, ¿no me atardecen fiero? / ¿y vos crees que estás muriendo? / ¿antes que muera yo? / ¿y se apaguen, los gestos que escribiste en mi cuerpo? / ¿las dichas que imprimiste? / ¿en mi querer a las mujeres? / ¿prolongándote en ellas? / ¿que de vos me tuvieran y alejaran? /

¿qué yo habré sido para vos? / ¿cómo me habrás sufrido cuando salí de vos? / no saberte, ¿no es mi saber de vos? / yo no sé por qué cielos giraste / sé que giran en mí / nada pudiste finalmente ahorrarme / no soy sin vos sino de vos / no me reproches eso / todavía me entibia el blancor de tu nuca / y mis besos allí / siervos de esa armonía / ¿cuántas veces se detuvo allí el mundo? / ¿cuántas veces cesaste la injusticia allí / madre? / ¿cuántas veces el mundo endureció tu leche / la que me abraza / la que me rechaza / la que te pide explicaciones? / ¿ya solísima / y tarde / y tan temprano? / y esta tarde / ¿no está llena de usted? / ¿de veces que me amó? / la voz que canta al fondo de la calle / ¿no es su voz? / ¿temblor de vientre juntos todavía? / ¿qué es este duro amor / tan suave y tuyo / lluvia a tu fuego / fuego a tu madera / llama escrita en el fuego con tu huesito último / ardor de pie en la noche? / ¿alta? / ¿qué gritas en mi alma? / pero no me gritas / tu paladar entrado a tiendas de la sombra siento frío / ¿cuántas veces sentiste mis fríos? / ¿me habrás mirado extrañada de vos? / ¿no te fui acaso el peor de los monstruos? / ¿el creado por vos? / ¿y cómo hiciste para amarme? / ¿ese trabajo dabas de comer contra tu propia oscuridad? / y uando abrí la boca, ¿no gritaste? / ¿no se asustó tu lengua de mi lengua? / ¿no hubo un jardín de espanto en tu saliva? / ¿que sembré / cultivé / regué con mi tu sangre? / ¿y qué te habré morido al darme a luz? / ¿y la profundidad de mis desastres? / ¿y nuestro encuentro inacabado / ya nunca / ya jamás / ya para siempre? / ¿y pedregal de vos a vos donde sangraron mis rodillas? / ¿cuando junto a mi cuna llorabas tantas cosas / y mi fiebre / y la fiebre de tu salvaje juventud? /

así mezclaste mis huesitos con tu eternidad / tus besos era suaves en noches que me dejaste solo con el terror del mundo / ¿me buscabas también así? / ¿hermanos en el miedo me quisiste? / ¿en un pañal de espanto? / ¿o me parece que fue así? / ¿dónde se hunde esta mano / dónde acaba? / ¿escribís, mano, para que sepa yo? / ¿y sabes más que yo? / tocaste el pecho de mi madre cuando fui animalito / conociste calores que no recuerdo ya / bodas que no conoceré / ¿qué subtierra de la memoria aras? / ¿soy planta que no ve sus raíces? / ¿ve la planta raíces? / ¿ve cielos / empujada? / ¿cómo vos, madre, me empujas? / mi mano, ¿es más con vos que mismo yo? / ¿siente tu leche o lunas de noche en mí perdida? /

¿y mi boca? / ¿cuánta alma te chupó? / ¿te fue fiesta mi boca alguna vez? / ¿y mis pies? / ¿me mirabas los pies para verme el camino? / ¿y tu ternura entonces? / ¿era tu viaje hacia mi viaje? / ¿fuiste rodeada de temor amoroso? / ¿del caminar por mí? / ¿por qué nunca supimos arreglar el dentrofuera que nos ata? / ¿al afuerino de tu cuerpo? / tu leche seca moja mi alma / ¿ahora la soy? / ¿me es? / ¿cuáles son los trabajos del pájaro que nunca me nombras? / ¿el que nos volaría juntos? / ¿ala yo / vuelo vos? / me obligaste a ser otro y tu perdón me muerde las cenizas / ¿acaso yo podía prolongar tu belleza? / ¿sin convertirla en cuerpo de dolor / lengua exiliada de tu nuca? / ¿y cuánto amé la ausencia de tu nuca para que no doliera? / ¿y que te devolviera? / ¿a dulzura posible en este mundo? / ¿conocida que no puedo nombrar? / ¿vientre que nadie puede repetir? / ¿lleno de maravilla, de gran desolación? / ¿pasó a río deshecho por mis pies? / ¿tan duro tu olvidar? / poderosa, ¿soy el que vos morís? / ¿ceñido de tu nombre? / ¿por qué te abrís y te cerras? / ¿por qué brilla tu rostro en doble sangre / todavía?
pasé por vos a la hermosura del día / por mí pasas a la honda noche / con los ojos sacados porque ya nada había que ver / sino ese fino ruido que deshace lo que te hice sufrir /ahora que estás quieta/
¿y cómo es nuestro amor / éste? /
envolverán con un jacinto la mesa de los panes /
pero ninguno
me hablará / estoy atado a tu suavísima / doy de
comer a tu animal más ciego /

¿a quién das tregua / vos? /
están ya blancos todos tus vestidos/
las sábanas me aplastan y no puedo dormir / te odias en mí completamente / se crecieron la mirra y el incienso que sembraste en mi vez / deja que te
perfumen / acompañen tu gracia / mi alma calce tu transcurrir a nada / todavía recojo azucenas que habrás dejado aquí para que mire el doble rostro de tu amor/
mecer tu cuna / lavar tus pañales / para que no
me dejes nunca más /
sin avisar / sin pedirme permiso /
aullabas cuando te separé de mí /
ya no nos perdonemos /

Objetos perdidos

Hay días en que las palabras se vuelven líquidas. Se escurren entonces entre los dedos y caen al suelo salpicando los zapatos. Quisiera contar, tal vez, una historia, pero sólo logro ver la lluvia a través de una ventana ajena. Sin personajes ni trama: gotas sueltas y esquirlas de silencios. Como si no hubiera más que mercurio rodando lejos de las manos infantiles.
De pronto una imagen. Quizás. Un hombre caminando por un paisaje de grises. Una figura pintada sobre una tela cualquiera. Y siguen cayendo las palabras. No hay puño capaz de retenerlas. Ni a los pasos del hombre en el paisaje. Porque la lluvia es de otros y las gotas recitan en silencio el kaddish al ausente. Al que se ahogó en aquel naufragio. Un barco herrumbroso lo recuerda cada tanto. El hombre de la tela y el destino de ahogado.
Yo lo miro por la ventana que aquí alguien me presta. Como si fuéramos hermanos de leche. Lo miro. Vive justo lo que tarda en caer otra gota. No es siquiera la antigua tortura que horadaba los huesos: el maxilar enmohecido por la humedad de las noches sin estrellas. Cuarto creciente, dicen. Especialmente el maxilar. No hay voces, entonces. Sólo rezos líquidos para el silencio de la osamenta.

¿Para qué poetas?


Friedrich Hölderlin, tomado de la elegía "Pan y vino":

VII
Pero ¡amigo! venimos demasiado tarde.
En verdad viven los dioses
pero sobre nuestra cabeza, arriba en otro mundo
trabajan eternamente y parecen preocuparse poco
de si vivimos. Tanto se cuidan los celestes de no herirnos.
Pues nunca pudiera contenerlos una débil vasija,
sólo a veces soporta el hombre la plenitud divina.
La vida es un sueño de ellos.
Pero el error nos ayuda como un adormecimiento.
Y nos hace fuertes la necesidad y la noche.
Hasta que los héroes crecidos en cuna de bronce,
como en otros tiempos sus corazones son parecidos en fuerza a los celestes.
Ellos vienen entre truenos.
Me parece a veces mejor dormir, que estar sin compañero
Al esperar así, qué hacer o decir que no lo sé.
Y ¿para qué poetas en tiempos aciagos?
Pero son, dices tú, como los sacerdotes sagrados del Dios del vino,
que erraban de tierra en tierra, en la noche sagrada.

Libros de la semana



Comparto con ustedes estas joyitas que acaba de publicar el Fondo de Cultura Económica.
Ya hablaremos de ellas con más detalle en unos días.











¿TE GUSTA ESCRIBIR? ¡INSCRÍBETE AL PROGRAMA DE ESCRITURA CREATIVA!


Programa de Escritura Creativa

Diplomado en Escritura Creativa (192 horas)
Programación septiembre-noviembre
Talleres presenciales



Club de lectura: El vicio compartido
Coordina: Sandra Lorenzano
Lunes de 18:00 a 20:00 hrsQuincenal
Inicio: 29 de agosto de 2011
Cupo limitado.

El objetivo de este Club es hacer una lectura que nos permita explorar los diversos recursos literarios utilizados por los autores. Cada una de las novelas elegidas tiene una propuesta particular que contrasta y a la vez dialoga con las demás. Leeremos como amantes de la literatura, pero también como exploradores acuciosos en busca de pistas para desentrañar los secretos de cada libro.


Taller de Narrativa.
Imparte: Anamari Gomís
Martes de 16:00 a 18:00 hrs.
Duración: 12 sesiones (24 horas)
Inicio: 6 de septiembre de 2011

Un taller para conocer los elementos básicos de la escritura narrativa (tema, trama, tratamiento del lenguaje, etc.). Los participantes practicarán mediante ejercicios, diferentes perspectivas de escritura y obtendrán herramientas para comenzar o mejorar sus propios textos.


Imparte: Luigi Amara
Martes de 18:00 a 20:00 hrs.
Duración: 12 sesiones (24 horas)
Inicio: 6 de septiembre de 2011

Un recorrido multidisciplinario por los puntos de encuentro entre la literatura y el callejo, en donde se pondrá en juego la vieja aspiración de abolir de las fronteras entre arte y vida.


Imparte: Cecilia Nuñez
Miércoles de 16:00 a 18:00 hrs.
Duración: 12 sesiones (24 horas)
Inicio: 7 de septiembre de 2011

Un taller dirigido a quienes quieren aprender normas básicas para llevar a buen término los textos literarios. Un espacio para obtener tips que te ayudarán a mecanizar y comprender mejor las normas gramaticales básicas, a través de ejemplos de diversos escritores latinoamericanos contemporáneos, así como del trabajo sobre los textos propios.


Artes y quehaceres de la edición.
Imparte: Andrea Fuentes
Miércoles de 18:00 a 20:00 hrs.
Duración: 12 sesiones (24 horas)
Inicio: 7 de septiembre de 2011

Un taller para conocer los aspectos generales teóricos y prácticos de la edición, editores y editoriales: sentidos, referentes ejemplares, conceptos esenciales, procesos, nuevos soportes y significados. Los participantes ejercitarán los conocimientos con la realización de una publicación-fanzine editorial colectivo.


Imparte: Fernando de León
Miércoles de 10:00 a 13:00 hrs.
Duración: 8 sesiones (24 horas)
Inicio: 8 de septiembre de 2011

La escritura de un cuento es acto onírico que realizamos estando despiertos. ¿Qué parte es ficción y qué parte historia en un cuento? En este taller veremos cómo se entrelazan y cómo se retroalimentan lo fantástico y lo histórico al momento de escribir un cuento.


Imparte: Rocío Cerón
Jueves de 17:00 a 20:00 hrs.
Inicio: 15 de septiembre de 2011
Duración: 12 sesiones (24 horas)

Creación de proyectos literarios en diálogo/conjunción con otros lenguajes artísticos como música, video, acción, objetualidad (libro objeto, libro de artista, poesía visual), proyectos de arte urbano, intervenciones, arte postal, swarming textual, performance, guerrillas poéticas.
-Exposición final de piezas producidas de los participantes.


Imparte Hernán Bravo Varela
Sábados de 10:00 a 12:00 hrs.
Duración: 12 sesiones (24 horas)
Inicio: 10 de septiembre de 2011

Curso teórico-práctico enfocado a la revisión y discusión de ciertas formas, obras y autores canónicos de la poesía universal, así como de las muestras propias de los asistentes. Dirigido a todos aquellos interesados en conocer y emplear las herramientas del oficio poético, así como las del temperamento crítico que lo acompaña.


Felipe Soto Viterbo
Sábados de 12:00 a 14:00 hrs.
Inicio: 10 de septiembre de 2011
Duración: 12 sesiones (24 horas)

El objetivo es establecer herramientas que estructuren una historia de ficción, ya sea en cuento o novela, por medio del apropiamiento, distorsión y poetización de los elementos que ofrece la realidad.


Imparten: Vivian Abenshushan y Ernesto Morales Campero
Sábados de 12:00 a 15:00 hrs.
Duración: 8 sesiones (24 horas)
Inicio: 10 de septiembre de 2011

Poema objeto, escritura visual, edición de libros autosustentables, derivas, esténciles, stickers, cómics, poesía sonora, esculturas de un minuto, bombardeos poéticos, libros de artista, antipublicidad: el Taller de Escritura Desbordada es un espacio multidisciplinario creado para perder las inhibiciones y empezar a crear. Los participantes descubrirán aquí una práctica de la escritura sin miedo al ridículo, desprovista de autocensura y con un alto grado de locuacidad.


Imparte Rojo Córdova
Martes y jueves de 16:00 a 19:00 hrs. (Revisar temario)
Inicio: 13 de septiembre de 2011
Duración: 8 sesiones (24 horas)

En la actualidad se habla mucho de que la gente no lee y de que los libros que menos se consumen son aquellos destinados a la poesía; se cree que la lírica es el asunto más ajeno al acontecer cotidiano de nuestra sociedad, se cree que la lectura es exclusiva de nuestros ojos y que estamos a años luz de practicarla constantemente.

PROGRAMACIÓN DE CURSOS A DISTANCIA: http://escrituraclaustro.ucsj.edu.mx 



NUESTROS CURSOS TIENEN VALOR DE DIPLOMADO
Horas necesarias para acreditar el Diplomado:
Presencial: 192 horas de los cursos de tu elección
A distancia: 180 horas de trabajo lectivo




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Informes e inscripciones
Cecilia Núñez / Luis Torres
Programa de Escritura Creativa
Universidad del Claustro de Sor Juana
51303300, Ext. 3461 y 3305
5130 3305 y 3311
Izazaga 92, Centro Histórico, 06080, México, D.F.



Diplomado en Escritura Creativa septiembre 2011 BR.jpg

Una infancia en el país de los libros


He pasado unas horas deliciosas con la lectura del libro de Michele Petit, Una infancia en el país de los libros. Petit es antropóloga de la lectura, y durante muchos años ha investigado la lectura en diversos medios (tanto rurales como urbanos) de Francia y América Latina, privilegiando la experiencia íntima y única de los lectores. Su escucha atenta la condujo a estudiar el papel de la lectura en la construcción del ser, particularmente en lugares que se encuentran en crisis.





Transcribo aquí el prólogo que escribe para los lectores de lengua española, y al final encontrarán un par de enlaces a entrevistas a la autora. Vale la pena conocer su obra.



A los lectores de lengua española

De niña, cuando veía a mi madre o mi padre leer y perderse en alguna ensoñación, me preguntaba a dónde se habían ido. Tal vez para resolver ese misterio empecé a aventurarme en los libros. Y tal vez también a eso se debió que, muchos años después, me haya convertido en antropóloga de la lectura: mis preocupaciones infantiles se transformaron en temas de investigación.

En la actualidad, la historia se ha invertido: lo que me resulta más sorprendente es el rostro de los niños cuando están inmersos en un libro. A veces dejan escapar alguna frase que aclara un poco lo que ocurre entre ellos y las páginas que están leyendo. Casi siempre nos quedamos en el umbral, y así está muy bien. Como dijo la personita a la que le dediqué el presente libro: "la lectura es tu pequeño secreto".

Para acercarnos a él siempre está la posibilidad de leer recuerdos de infancia. Los escritores suelen transmitir muchos, y los mediadores lo hacen cada vez con mayor frecuencia: en toda América Latina, maestros, bibliotecarios y promotores de la lectura están rememorando las leyendas de sus primeros años o su descubrimiento del mundo de lo escrito. De México, de Argentina, de Colombia me llegan, de tiempo en tiempo, autobiografías lectoras que ellos han tenido la feliz idea de enviarme. Esos escritos me fascinan. Algunas de las obras que citan marcaron mi propia infancia, o mi adolescencia; otras poseen la extrañeza de las tierras lejanas, como esos mitos de La Llorona, El Mohán o El Lobizón, o ese Tesoro de la Juventud que siempre me he preguntado qué aspecto tenía.

Escribí Una infancia en el país de los libros porque deseaba comprender qué era lo que buscaba entre líneas cuando yo misma fui niña. Esos recuerdos son la cara oculta de mis investigaciones, en particular de las que hablan sobre la lectura en "espacios en crisis". Al publicarlos, no hago sino pagar parte de mi deuda con aquellos y aquellas que nutrieron mis trabajos al contarme su historia. Espero que los títulos o los autores desconocidos que encontrarán en estas páginas tengan para ellos el mismo encanto exótico que tuvo para mí el Tesoro de la Juventud, de nombre tan acertado. Y espero también que sigan enviándome sus propios recuerdos para que juntos exploremos ese misterio: el niño que lee.


http://www.imaginaria.com.ar/02/3/petit.htm

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-13825-2009-05-11.html

Recordando a la gran Rosario Castellanos


Una día como hoy, 7 de agosto, pero de 1974, moría en Tel Aviv la excepcional escritora mexicana Rosario Castellanos.
El mejor homenaje que podemos hacerle es acercarnos a su pensamiento y a su siempre entrañable palabra literaria.

Poema en audio: Lamentación de Dido de Rosario Castellanos por Rosario Castellanos



Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.


Selección de poemas: http://amediavoz.com/castellanos.htm#MEDITACIÓN EN EL UMBRAL

Poema de los dones



Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

Olga Orozco en El rincón de las palabras

Pavana para una infanta difunta
Olga Orozco

A Alejandra Pizarnik

Pequeña centinela,
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro,
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de la muerte:
esa perversa tentación,
ese ángel adorable con hocico de cerdo.
¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del propio porvenir?
Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.
Flor cruel, flor vampira,
más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro
y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el resto de la sangre en el umbral.
Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,
abismos hacia adentro.
Intentabas trocarla por la criatura hambrienta que te deshabitaba.
Erigías pequeños castillos devoradores en su honor;
te vestías de plumas desprendidas de la hoguera de todo posible paraíso;
amaestrabas animalitos peligrosos para roer los puentes de la salvación;
te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;
te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,
como lazos en manos del estrangulador.
¡Ah los estragos de la poesía cortándote las venas con el filo del alba,
y esos labios exangües sorbiendo los venenos de la inanidad de la palabra!
Y de pronto no hay más.
Se rompieron los frascos.
Se astillaron las luces y los lápices.
Se degarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro laberinto.
Todas las puertas son para salir.
Ya todo es el revés de los espejos.
Pequeña pasajera,
sola con tu alcancía de visiones
y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:
sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,
sin duda te detiene tu propia inmensa sombra que aún te sobrevuela en busca de otra,
o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus membranas todo el caos,
o te amedrenta el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.
Pero otra vez te digo,
ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un manto:
en el fondo de todo jardín hay un jardín.
Ahí está tu jardín,
Talita cumi.


http://amediavoz.com/orozco.htm

La patria de la Ñ


La patria de la Ñ - El Universal - Editoriales

Sandra Lorenzano

“¿Tiene algo para niños? Quiero que éste empiece a leer en español”, me dice una mujer mientras le da un pequeño empujón al aludido, de ésos que las madres solemos dar con cariño y que los hijos – como corresponde – suelen detestar. “Nací en Oaxaca, pero vine para acá hace más de veinte años”, sigue contándome con un acento que ya tiene mucho de gringo, y un orgullo cuando menciona su tierra que desmiente esa marca. Como si realmente – tal como lo dice el tango – veinte años no fueran nada. “Soy voluntaria en el club de lectura de su escuela – nuevo empujoncito –, porque todas queremos que los niños conozcan bien nuestra lengua. No nomás así…”, dice y deja flotando esos puntos suspensivos para darme tiempo de imaginar cómo es el “así”. Buena narradora la mamá oaxaqueña. El chamaquito – doce años a lo sumo – sonríe entre cabizbajo y apenado.
Mucho más desenvuelto era el otro que, mientras la mamá platicaba conmigo (¿cuántos hogares dice el último censo del INEGI que son encabezados por mujeres? Estoy empezando a creer que esas estadísticas son aplicables también a los que viven “del otro lado”), le iba leyendo a su amigo los títulos de los libros. Clase de español acelerado para el güerito que le llevaba varios centímetros de altura, y asentía con entusiasmo, y casi con admiración me atrevería a decir, a cada nueva explicación.
El mismo día (todo fue tan intenso que vivíamos varios días en sólo 24 horas), me crucé con un hombre joven, desenvuelto y sonriente. Con una de esas caras que da gusto encontrar en la vida, de puro alegre y fresca que se ve. “Yo también escribo”, me confesó con el aplomo de un colega. “Hasta he ganado un par de concursos en mi college. Me gradué como psicólogo y los fines de semana doy un taller en un correccional de menores.” Se llama Carlos y contó la experiencia de haber pasado solo la frontera – apenas adolescente - en un conmovedor texto llamado “The journey” que comienza diciendo: The first time someone called me a wetback, I idiotically smiled in agreement, believing that the comment had been about the weather. Pero él quiere escribir también en español.1
O Elena que está organizando talleres para los niños de Juárez, ciudad de la que salió hace casi treinta años, porque está convencida de que la literatura puede cambiar vidas. O Laura, hija de tapatíos, que es profesora de español por puro amor a sus raíces. O tantos otros con quienes me he encontrado en unas pocas horas. Todos tienen intacto el orgullo de pertenecer a la “patria de la Ñ”, como llama Consuelo Sáizar a ese difuso territorio que se extiende mucho más allá de cualquier frontera, y que nos hace miembros de la cofradía de la segunda lengua más hablada del mundo (después del chino mandarín, dicen) y sin duda de una de las más habladas en esta ciudad contradictoria, múltiple y fascinante que es Los Ángeles. Porque es aquí donde estamos – en LA, en la Feria del Libro en Español que se celebra por primera vez con un éxito que supera todas las expectativas -, compartiendo el amor por el idioma, y ese orgullo de la pertenencia que llevó a Pablo Neruda a escribir en sus memorias:

Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los
conquistadores torvos (...). Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los
bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como
piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma.
Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo
llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.


Qué curioso: a veces hay que salir de la propia cotidianeidad para redescubrir lo que somos. Los compatriotas del otro lado nos recordaron la fuerza y la riqueza de nuestra cultura. Y yo, que soy mexicana por elección desde hace ya más de treinta años, regresé orgullosa de ser parte de este país.


1. Carlos Lemus, “The journey”, en Inscape núm. 66, Pasadena City College, California, 2011.

Silencio para mencionarlos a todos



El murmullo crece
Sandra Lorenzano

Con un abrazo para Javier Sicilia y para las familias de los otros cuarenta mil muertos, porque quizás aún “nos quede la palabra”


Un cuerpo y otro y otro más
¿Cómo hablar de las ausencias?
¿Con qué palabras llenar el vacío?
Tartamudear, susurrar, balbucear
No hay respuesta.
Los ojos desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas.
Ruina sobre ruina.
Sólo
el nombre de su hijo tatuado en el antebrazo.
Por ti, hasta la vida.
Huellas. Marcas. Cicatrices.
Concierto de voces insepultas en el insomnio de la memoria
Uno / dos / tres nombres
Yo quería mencionarlos a todos
Uno / dos / tres por todos los compañeros
Por los siete, y los cuarenta y nueve, y los setenta y dos, y las ¿cuatrocientas? ¿quinientas? mujeres (¿alguien de verdad quiere saber cuántas?)
Un humo oscuro lo cubre todo, madre,
el íntimo hueso se vuelve cenizas:
éste es el paisaje de nuestro país
¿Quiere usted un recorrido señor turista? ¿señor banquero?
¿señor traficante?
El mundo ya no es mundo de la palabra.
Nos la ahogaron adentro.
dijiste, Javier, con los ojos llenos de él
con la voz doliente
para bautizarlo lejos de los dioses del horror
para bautizarlos a todos
¿dónde los nombres y los sueños?
¿dónde la memoria?
¿dónde las palabras?
Leche negra del alba
Cavamos una tumba en los aires
una tumba en las nubes
¡Saquen a los niños!
Se me abrazan a las piernas.
¡Sáquenlos de aquí!
Como si el cuerpo de cada uno de nosotros
fuese tu cuerpo
“Te llevaron al alba,
y fui tras de ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y ante la imagen sagrada se derretía la vela.”
Humo espeso
Huyen los pájaros
No quedará ninguno en nuestras plazas
Del dolor al vacío.
Mejor no sentir: no ser sino esa bolsa de piel curtida que guarda la propia nada.
Una tumba en las nubes
¡Saquen a los niños!
Se muere con demasiada facilidad
Huyen los pájaros. Se oscurecen los cuerpos.
Cavamos una tumba en el aire.
¿Por qué soy yo y no soy tú? ¿Por qué estoy aquí y no allá?
El murmullo crece. El susurro. El balbuceo.
En el principio era el humo.
Humo para una mortaja. Negro como el hollín. O bien ligero y gris, casi vaporoso. Como un presagio.
Como una despedida.
Los pájaros vuelan enloquecidamente
Nada se ve, y es apenas un susurro lo que llega de la otra orilla.
Palabras ininteligibles.
Tal vez una letanía.
Una canción infantil.
Concierto de voces insepultas.
Por el silencio de los justos, escribiste.
Por el silencio de tu hijo
de tu hermano
de tu madre encontrada entre el polvo que nubla los oídos
que se pega a la piel.
Y el miedo. Y el frío de la noche.
El cansancio.
Secas están la voz y la lengua.
Pero el silencio no es sino un grito que los nombra.
Hay silencios – decías - más profundos y significativos que la palabra que viene de él
y en él se recoge.
Silencio para mencionarlos a todos.


(Éste es un texto de “poesía documental” en el que mis palabras están acompañadas por las de Javier Sicilia, las de los padres de los niños de la Guardería ABC, y las de Paul Celan, Ossip Mandelstam, Ana Ajmátova, Jorge Semprún, Esther Seligson y Walter Benjamin)

Pepe Gordon sobre Vestigios

Con un abrazo a Javier Sicilia y a las familias de los otros cuarenta mil muertos

Los pasos van pautando el ritmo del silencio. Y es el aire solamente una cortina de luces. Un refugio que ha olvidado el desierto. Fue de sangre la primera palabra.
De la densa sangre del ausente.
De la carne robada al horizonte.
Humus oscuro.
Peces en llanto.
Un fulgor dibujaba las pupilas, el nombre escondido en el aliento. Para que la forma engendre a la forma. El contorno de las manos cóncavas. El rastro nocturno de tus voces.
Amarilla es la sal de cada ola, la que orla las orillas de tus mares. Salado bautizo de los pájaros. Errante simiente entre las islas. El origen es siempre huella en la madrugada. Transparencia de cenizas. Recuerdo de otros huesos.
(fragmento de Vestigios)




grupo reforma

EL CUADERNO VERDE / Vestigios

José Gordon
(12-Nov-2010)

Uno piensa que los vestigios se remontan a tiempos ancestrales. Cuando nos llega la luz de las estrellas observamos de manera diferida lo que pasó hace millones de años. Actualmente, los físicos nos dicen que aquí y allá se asoman las huellas del Big Bang, la gran explosión (el gran pum, le llamaba Jorge Hernández Campos), que sucedió hace 13 mil quinientos millones de años.

De hecho, el Premio Nobel de Física George Smoot me comentaba que cuando escuchamos la radio en las noches, en el hueco que hay entre una estación y otra, a veces captamos la estática producida por un refrigerador o un aparato eléctrico, pero que aquí y allá, de pronto nos llegan sonidos que provienen del Big Bang. El origen nos alcanza de manera inesperada. Estamos escuchando la energía que se convirtió en el polvo de estrellas del que finalmente están hechos nuestros cuerpos.

Los vestigios pueden estar más cerca de lo que imaginamos. La luz del sol tarda ocho minutos en llegar a la Tierra, Cuando vemos el sol, vemos el pasado. ¿Y si los vestigios estuvieran aún más cerca? Cuando veo tu rostro, ¿también por unos instantes estoy viendo lo que ya pasó? Al compartir esta sensación en Facebook, Ana Cecilia Núñez me comentó con agudeza: "Esta que soy, ya no soy". La percepción es de vértigo.

En el poema Piedra de Sol, Octavio Paz escribe: "Se despeñó el instante en otro y otro". Este es el tema central de los versos del libro Vestigios, de Sandra Lorenzano (Pre-textos, poesía, 2010). El instante se fuga en el mismo momento en que se enciende. Ya es pasado. Por eso el epígrafe del poeta José Angel Valente dice: "No estoy. No estás/ No estamos. No estuvimos nunca/ aquí donde pasar/ del otro lado de la muerte/ tan leve parecía".

El libro de Sandra es una minuciosa exploración de las ausencias, un registro que explora el tiempo y el mundo al filo de la percepción. Entonces descubre que "la tela (del mundo) está rasgada -apenas- y al otro lado (está) el vacío". Hay una palabra en sánscrito que define con precisión esta experiencia en la que todo se borra en el mismo instante en que lo vemos. Se trata de maya, que se suele traducir como ilusión, pero que significa "aquello que no es". Escribe Sandra: "Algo pasa tras el aire denso. Una nada. Un instante que podría haber sido cualquier otro". Se desvanece con dolor todo lo que ha desfilado en la conciencia: los ríos de la memoria de la infancia, el olor de la madera enmohecida, el calor y los sueños pejagosos.

Este destierro tiene una ausencia fundamental. Crípticamente, Sandra nos habla de ella, parafrasea a T.S. Eliot en Tierra baldía, pero en vez de julio, nos dice que agosto es el mes más cruel, se trata de una pérdida que la deja sin palabras, con el rezo del kaddish del duelo por la madre.

La elegía por lo irrecuperable, por los naufragios, no se limita a los años: el instante mismo se licúa. Sandra tiene la tentación de decirnos que nuestra vida pasada es el sol de lo que sucedió hace ocho minutos o es el abismo del presente mismo que ya es ceniza. Sin embargo, justamente en esta tensión, en este vértigo del instante, la poeta rasga el velo del mundo y del tiempo y se adentra en un silencio que sostiene todo lo que existe. Palpa su ritmo, escucha los murmullos de una música invisible que flota en medio de los vestigios.

Las membranas más delicadas del oído y la vista se rasgan y aprecia un gran misterio: "Se seca la hierba y queda la palabra aún prendida al aire. Enjambre de sonidos en busca de las alas quemadas por el polvo". En medio de los vestigios surge el canto poético, recuperamos la memoria del lenguaje, de los sonidos primigenios que sostienen la precariedad del mundo. Como si nos asomáramos al Big Bang, podemos atisbar que, como escribe Sandra, hay destellos de luz que ocupan el silencio. El origen del tiempo y el espacio está en la misma orilla del cuerpo del otro, al que abrazamos como una plegaria. En medio del derrumbe, los vestigios del origen nos alcanzan.



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