Hasta siempre, Rita

Hoy se cumplen dos años de la muerte de Rita Guerrero; como homenaje a esta mujer excepcional, quiero compartir con ustedes este texto que escribí para FrenteMX en 2011





Algunas imágenes de Rita 

¿De quién son los recuerdos que ahora me golpean? La memoria devora imágenes; las mías, las que he vivido, las que han vivido otros. Soy contrabandista de historias propias y ajenas.


Imagen 1

Me hubiera gustado conocerla cuando montaron la obra de teatro “América”, basada en la novela de Kafka. Había terminado la huelga de la UNAM de 1987. Hacía un par de años que yo había salido de la facultad y tenía la misma sensación de cansancio que mucha de la gente de mi generación. Llegó el 88 y todo lo que sabemos: la “caída del sistema”, el neoliberalismo feroz de Salinas… Pero es difícil – por suerte – que te quiten la cuerda cuando tienes veinte años. A veces charlábamos de esa época. Rita actuó luego en otra obra, su personaje era Vox Thanatos. Pero la voz de la muerte fue rápidamente la “voz de la vida”. Poncho decía algún poema de Baudelaire y tocaba el bajo. La excepcional coloratura de Rita ya sonaba con aquello de “Nos queremos morir. Comandante, ora por nosotros”. Ella no sabía que se estaba volviendo inmortal.


Imagen 2

Un día cualquiera creen que valdría la pena armar una banda. Hay que bautizarla, claro. Ponerle un nombre que tenga algún sentido. Así nació “Santa Sabina”. La propia Rita escribió:
Con el tiempo hemos encontrado el sentido de llamarnos así, y siempre hacemos un homenaje a María Sabina, quien fue una mujer muy sabia, que curaba con hongos alucinógenos el cuerpo y el alma, es decir una de tantas costumbres que hacían los pobladores mas antiguos de estas tierras. Lo que hemos intentado a través de nuestra música es hacer una exploración a nivel mas espiritual para tratar de entender la vida.
Tocan por primera vez juntos el 2 de febrero de 1989. En una exposición en algún antro que está en República de Cuba, en este de efe que había recibido a la tapatía Rita apenas unos años antes. Enseguida llegó el concierto en contra del proyecto nuclear de Laguna Verde. No había dudas: Rita Guerrero y Santa Sabina estarían siempre a favor de las mejores causas. “Con los pobres de la tierra”, como había escrito José Martí. Cantan además la primera rola con letra de Adriana Díaz Enciso (“A la orilla del sol”):
Luz, oscuridad, memoria

Sol, deseos de piel, heridas

Luz, oscuridad, la muerte

Luz, oscuridad, la vida.

El grupo se está convirtiendo ya en un mito ¡y aún no han grabado su primer disco! Flores y veladoras empiezan a aparecer en los conciertos. Rita es la diosa, ángel, bruja y alma de una banda diferente: arriesgada, comprometida, sugerente, amante de la literatura y de la profundidad de las palabras; una banda destinada a hacer historia en nuestro país. Lo que vino después ustedes lo conocen tan bien como yo.


Imagen 3

Llegó el viaje a Huautla para hacerle honor al nombre. María Apolonia, hija de María Sabina, bautizó a los músicos. El copal, las oraciones: la sabiduría indígena bendice a un grupo de chavos que descubre que toda la vida cabe en esas palabras dichas en mazateco. Música y misticismo. Música y búsqueda espiritual. También ésos son los caminos del grupo.


Imagen 4

¿Del rock a la música antigua? ¿De Santa Sabina al Ensamble Galileo? Rita fue una mujer para quien las fronteras, los límites, las clasificaciones, no eran un obstáculo sino un aliciente en su búsqueda de la libertad creativa. Por eso no le parecía extraño cantar un día “Azul casi morado” y al otro una obra española del siglo XV. Todo formaba parte de la magia que surgía de su maravillosa garganta.
Atraídos por la música de las antiguas capillas mexicanas, de los remotos pueblos migrantes del mediterráneo y de los cancioneros renacentistas españoles, hemos emprendido un viaje por la ruta de nuestras venas sonoras, descubriendo la riqueza con la que se ha construido nuestra identidad musical. (Ensamble Galileo)
Y quien disfruta de los infinitos caminos que le abre el mundo, de la capacidad de creación y juego, de la seducción como lenguaje de la música, hace de la generosidad un camino natural. Esa generosidad fue la que llevó a Rita de las investigaciones del Ensamble a la creación del Coro Virreinal de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Como modo de continuar experimentando y creando pero, sobre todo, compartiendo su pasión, su conocimiento y su experiencia con los más jóvenes. El coro – llamado hoy “Coro Rita Guerrero” – es un espacio de amoroso homenaje a la libertad y a la belleza. Rita está presente en cada una de las obras, en cada una de las voces apenas maduras, en el entusiasmo con que los chavos se comprometen con partituras de hace tres o cuatro siglos.
Por todo esto extrañaremos a Rita. Y por su sonrisa, por la fuerza que transmitía desde el escenario, por la fragilidad que de pronto le apareció en el rostro, por su hijo Claudio corriendo en todos los ensayos, por la maravillosa mirada con la que envolvía y acariciaba, por la calidez de su voz, por su compromiso, por las búsquedas que van más allá de lo aparente… y por las jacarandas que le enseñaron que el verdadero secreto de la vida y la trascendencia puede estar en la simple caída de una flor.2