El alma nace en la voz de Marian Anderson

Un día como hoy, 27 de febrero, pero de 1897 nacía en Filadelfia una de las mayores cantantes de la historia: la excepcional contralto Marian Anderson. 
Amo lo que esta mujer es capaz de hacer con la voz. Esta pieza de "La pasión según San Mateo" de Bach, que me hace llorar sin parar desde el primer acorde, me acompañó durante la escritura de la novela "Saudades". Todos los días. Porque hay gente, palabras, voces, melodías que nos dicen justamente aquello que estamos necesitando en ese momento. 
















Marian Anderson fue la primera cantante lírica de color, y una luchadora por los derechos de las mujeres y de los afroamericanos. Escuchen esta historia: 
"Cuando al regreso a EE.UU. (después de un viaje por Europa) en 1939 la organización Hijas de la Revolución le impidió dar un recital en el Constitution Hall de Washington reservado sólo a artistas blancos. El hecho provocó un escándalo de proporciones inesperadas. Para desagraviarla, la primera dama Eleanor Roosevelt renunció a la institución y organizó un concierto histórico en la plaza del Monumento a Lincoln que congregó a más de 75,000 espectadores.". Aquí una filmación hecha en ese concierto:
















En mi propia vida se volvió un personaje tan importante que Mariana mi hija siempre cuenta que su nombre se lo debe a Marian Anderson. Y, sin duda, así es.

No sé ustedes, pero yo dedicaré esta noche a disfrutar esta voz de ángel, y a llorar mientras la disfruto. Sencillamente porque no puedo evitarlo, porque me llega allí donde nacen todas las lágrimas, las de felicidad y las otras. 
Tal vez ahí, justamente ahí, esté el alma.