La ¿realidad? sigue dando vueltas de manera vertiginosa a mi alrededor. Una vez más, intento levantarme de la cama y todo se tambalea. Los laberintos no son lo que imaginó Borges, sino este misterio que dentro de mi oído me ha dejado fuera del mundo. A veces, pasos sobre esponjas; a veces, simple pecera para que flote el cerebro. Un lóbulo. Otro lóbulo. En nado libre y desincronizado. Todo se sabe por el movimiento de los ojos. No reaccionan a tiempo. Llegan tarde. El archivo de la memoria guarda sonidos para casos de urgencia. Aunque la mirada se retrase. A veces, pasos sobre esponja. Un lóbulo. Otro lóbulo. Y Teseo se enreda lejos de los brazos de Ariadna.