Clara Janés, "Variables ocultas" (fragmentos)



Todo son escombros, tierra revuelta, árboles desnudos, niebla, pero florece el almendro.
En la niebla interior: aridez, espinas, abandono… Y ese caballo de hielo que duerme.

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La luz está bajo tierra. Los campos desnudos no hallan rastros en las ateridas parvas ni las hierbas secas. Hay vahos engañosos. Por las grietas opacas llega la voz de las estrellas a la desolación. El ser es oscuro. La luz está bajo tierra.

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El dios danzarín eleva la llama y se hace visible el corazón del olvido. Está lleno de formas talladas como diamantes, matrices desangradas por la cárcel de la perfección. Dijeron vida y ahora son puro destello de un vacío.

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Deja de ser el hielo para transformase en unos ojos que vigilan la inmensidad del foso que separa los confines.

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Al que cantó le fue concedido el don de la boca. Había cruzado las siete puertas, conocía todos los nombres y sus sombras y recuperó su corazón.
El caballo que dormía en la barca galopó sobre el río alejándose de la desembocadura.


Clara Janés, Variables ocultas, Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2010.