Y porque las "Travesías de domingo" son también - son sobre todo - inmersiones en las palabras: entonces, y parafraseando a Adolfo Castañón - a quien quisiera felicitar por el más que merecido premio Xavier Villaurrutia -, a veces (como hoy) prosa...poética

18 de enero de 2009

Entre un silencio y otro no se vislumbra el infinito sino la marca que deja el caracol en el suelo frío. De qué serviría si no tanta derrota. Tantas plegarias dichas a cualquier oído. O aun al vacío de una tarde de invierno. Sin laberinto que hospede al vértigo. El azar no tiene que ver con los dados o el destino. Pesan demasiado las palabras cuando sólo busco hablar de la línea más pequeña de tu mano. Y sigue el caracol de a poco arrastrándose. Alguien dijo que tu vientre sería el libro que colmara mi cóncava curiosidad analfabeta. Huérfano de guerra aprendí entonces a llamarme. Y letra a letra fui marcando cada uno de mis huesos. Única riqueza del baúl del transtierro. Es viscoso el brillo que marca como huella. Vía Láctea de lo mínimo. Para qué más que esta confesión de la minucia, reconcentrada en sí misma.