"A mano amada", Ángel González


A mano amada

A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más  negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
                                                                   otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
                                          me reclaman.

Reconozco los rostros.
                                                No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
                                            la memoria.



¿Cómo seré...

¿Cómo seré o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.




Crepúsculo, Albuquerque, invierno

No fue un sueño,
lo vi:

La nieve ardía.



Ángel González nació en Oviedo en 1922.
Publicó, entre otros libros, Áspero mundo 1955, Sin esperanza, con convencimiento1961, Grado elemental 1961, Tratado de urbanismo 1967, Breves acotaciones para una biografía 1971, Prosemas o menos 1983, Deixis de un fantasma 1992 y Otoño y otras luces 2001.
Murió en Madrid en 2008.

Los invito a visitar la muy completa página que le dedica el Instituto Cervantes:
http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/