El Universal

Sandra Lorenzano
Familia(s), modelo para armar
15 de mayo de 2009


Para Alan y su mamá Katia
El tan traído y llevado Edipo (pasto de las reflexiones del creador del sicoanálisis) o su contemporánea Antígona, casi tan citada y vapuleada como el anterior; o Telémaco tras los pasos de Ulises (y seguido por Juan Preciado, claro); o el dios padre del relato bíblico que crea al hombre a su imagen y semejanza para que engendre a las estirpes condenadas a mil años de soledad; o los personajes del relato nada bíblico que cuenta la perversa relación entre la familia, la propiedad privada y el Estado como base del capitalismo burgués; o los hermanos Karamazov y los desgarramientos del drama moral; o los Buddenbrook y la transformación de aquel capitalismo burgués por el auge de la vida privada como motor de la historia; o la pobre Madame Bovary cargando con la culpa de haber faltado al modelo patriarcal establecido; o doña Bárbara (que tendrá en nuestro recuerdo el rostro de María Félix), que también falta al modelo patriarcal y se convierte entonces en la personificación del oscurantismo que se opone a la modernidad; o los Buendía, que saben que incluso el realismo mágico condena el incesto y la endogamia; o Traveler, Talita, Oliveira y La Maga construyendo una familia alternativa; ésa que, como dice un imán que venden en todos los aeropuertos gringos is a circle of friends who love you; o los jóvenes de la onda violando los sacrosantos espacios domésticos de la clasemediera colonia Del Valle con sexo, drogas y rocanrol; o las dos mamás de Angélica en The L Word; o los Burrón y los Simpson.

En fin… todos ellos se suman hoy, 15 de mayo, a la celebración del Día Internacional de la Familia, que no es una fecha establecida por iglesia alguna (aunque haya más de una que pretenda apropiársela con gran tranquilidad), sino por la Asamblea General de la ONU en su resolución 47/237 del 20 de septiembre de 1993.

Funcionales o disfuncionales, monógamas o polígamas, legales y reconocidas o condenadas por las leyes, homoparentales o heteroparentales, monoparentales o con madres y padres de sobra, o formadas sólo por el afecto, parejas de hecho o sociedades de convivencia, respetuosas de las tradiciones o transgresoras, alternativas, multirraciales y multiculturales, conservadoras y autoritarias o permisivas y sicoanalizadas, pobres o enlistadas en Forbes, numerosas, con hijo único o sin hijos, con hermanastros, medios hermanos, cuartos de hermanos, divorciadas o hasta que la muerte nos separe… la familia sigue siendo el núcleo fundamental del tejido de nuestra sociedad.

A pesar de esto, o quizá justamente por esto, “La familia es problemática hasta para quien no la tiene —como escribió Juan José Saer—: el monstruo remendado por el doctor Frankenstein, la Cenicienta y Jean Genet revelan hasta qué punto la carencia de una verdadera familia puede alimentar una conciencia desdichada”.

En tanto unidad social básica, es allí donde se espera que los seres humanos inicien su formación y crecimiento, a partir del amor, los cuidados, la convivencia, el respeto y el diálogo.

La resolución de la ONU busca llamar la atención de los países sobre la importancia del desarrollo de políticas públicas para proteger y fortalecer las familias: seguridad social, salud, educación, vivienda. ¿Por qué pareciera como si habláramos de un futuro utópico o de un pasado que nunca existió? ¿Qué ha sucedido con las políticas de población, con la planificación familiar? ¿Qué Día de la Familia podemos celebrar cuando las mujeres son encarceladas por abortar en algunos estados, aun si han quedado embarazadas por violación? ¿Qué festejar si casi 40% de los menores de 20 años sufre maltrato dentro de su hogar; si lo mismo sucede con uno de cada tres ancianos? ¿Si el alcoholismo es un problema endémico? ¿Si 43% de la población infantil vive en hogares en situación de pobreza? ¿Si 3.5 millones de niños son víctimas de la explotación laboral? ¿Si la mayor parte de los niños que mueren en América Latina son mexicanos o brasileños?

Dice un estudio de la UNAM que la familia es la principal estructura discriminatoria de nuestra sociedad. Una de cada tres padece violencia física, emocional o sexual. Como lo saben los especialistas, esto tiene su origen en las crisis que nos golpean y que generan desempleo, marginalidad, exclusión, inseguridad, insatisfacción. Las familias de todo tipo son víctimas del desmantelamiento del Estado de bienestar y del triunfo de las más crueles políticas neoliberales.

Por eso hoy, Día Internacional de la Familia, es un buen momento para reflexionar, analizar, volver a pensar en el papel determinante de la familia en la salud física, mental y social de los individuos. Para exigir que nuestros gobiernos respondan a la resolución de la ONU. Para apoyar a las diversas instancias de la sociedad civil en su reclamo y en sus acciones. Frente a quienes pretenden apropiarse el concepto de “familia” para dictar políticas excluyentes, retrógradas e intolerantes, se trata de defender la pluralidad, el diálogo y el derecho a la diferencia como camino para construir una sociedad más justa. ¿Qué tendríamos para celebrar si no?


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