Los peces no cierran los ojos




Quizás debería empezar diciendo que pocos narradores me conmueven tanto como Erri de Luca.

Quizás debería hablar del temblor que me provoca ese universo austero, profundo, silencioso, que ha creado. Desde que descubrí Montedidio, por azar, como suelen aparecer las mejores páginas, me he vuelto una lectora amorosa de cada uno de los libros de este napolitano, estudioso del hebreo y del yidish, lector de la Biblia, militante de Lotta Continua, obrero, albañil, alpinista.

Quizás debería contarles de la melancolía. ¿Será la melancolía lo que más busco en los libros (como otros buscan diversión o reflexión, emociones, humor o tensión)? O será que hoy llueve y la casa está callada.

Esta tarde leí su novela más reciente – Los peces no cierran los ojos (Seix Barral, 2012) – y me he quedado en ese estado de suspensión que me provoca la buena poesía. También aquí, como en todo lo que escribe, hay un origen autobiográfico (“Inventar me parece un abuso de confianza”, ha dicho). Y también aquí, como en varios de sus otros libros (Montedidio, El día antes de la felicidad), hay un niño que se vuelve adulto. Novela de iniciación Los peces… marca el fin de la infancia a través del conocimiento del amor, del despertar del propio cuerpo y de la noción de justicia.

Acompañando a este niño de diez años - porque la vida cambia cuando empezamos a tener edad de dos cifras - está la madre. El padre, que se ha ido a América a intentar abrir nuevos caminos para la familia, está presente a través de sus libros, de su biblioteca.

Sobre la relación con su propia madre, Erri de Luca ha dicho:
Los ausentes tienen necesidad de una voz que los llame sacándolos de la ausencia y los obligue a estar ahí nuevamente, al menos lo que dura una canción. Mamá de cenizas amontonadas en el campo, nuestras noches de marzo, la jeringuilla lista para extraer la espina del dolor, la habitación de paso donde a la vida le costaba acabar y los dedos no querían soltarse. Mamá que me vuelve huérfano de viejo. Me posaba su mano tibia y exhausta sobre la frente  y así volvía a respirar tranquilo.

Será que hoy llueve y la casa está callada.

También sobre la madre escribe y protagoniza el cortometraje “Di la dal vetro”, cuyo trailer pueden ver aquí:

http://youtu.be/okxw--p4cmw





Comparto con ustedes uno de los artículos que he escrito sobre Erri de Luca: http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/3206/pdfs/94_95.pdf

Un autor al que vale la pena acercarse.