Escribir para tocar letras, labios, soplo, para acariciar con la lengua, lamer con el alma, saborear la sangre del cuerpo amado; de la vida alejada; para saturar de deseo la distancia; a fin de que ella no te lea.

Hélène Cixous, La llegada de la escritura, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2006.