La Jornada
lunes 1 de octubre de 2007 Cultura

Políticas de la memoria insta a abrir un debate sobre la cultura nacional

El Estado debe pensar en los que no van a Bellas Artes a ver a Frida: Sandra Lorenzano

Políticas de la memoria insta a abrir un debate sobre la cultura nacional
La coordinadora del libro propone enfrentar las visiones en resistencia contra la hegemónica

Mónica Mateos-Vega



Sandra Lorenzano, coordinadora del libro Políticas de la Memoria Foto: Carlos Cisneros Contra la memoria hegemónica, las memorias en resistencia.

Tal es el hilo conductor de las reflexiones incluidas en el libro Políticas de la Memoria. Tensiones en la palabra y la imagen, el cual contiene cerca de 40 ensayos que analizan la memoria, la historia y su relación con el arte y el horror.

El volumen, editado por la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) y Gorla, fue coordinado por la escritora Sandra Lorenzano, quien señala en entrevista con La Jornada que, si bien el Estado mexicano ha sabido incorporar a esa memoria hegemónica las otras memorias, “es necesario que lo reivindique, que vuelva a pensar en esos sectores que no van al Palacio de Bellas Artes a ver a Frida Kahlo.

“La memoria es aquello que se construye en el presente, por lo tanto implica un compromiso ético. Por eso, la forma en que vamos resignificando nuestro pasado es fundamental.”

La especialista señala que es urgente abrir un debate en torno a la memoria, sobre todo en esto tiempos en los que se fraguan dos importantes conmemoraciones para México: el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.

“¿A quién le corresponde la celebración del bicentenario? ¿La efeméride es propiedad del Estado o de todos los mexicanos? Lo ideal sería abrir una gran discusión nacional en torno a estos asuntos, ¿qué vamos a hacer?

“Me imagino que se pensará en las grandes obras y en grandes exposiciones porque tenemos un Estado que siempre plantea todo en términos macro, pero de alguna manera olvida que la cultura nacional no es nada más lo que se muestra en Bellas Artes. La cultura nacional es lo que se genera en cada pequeña comunidad.

“Más que pensar en un bicentenario, hace falta una discusión realmente amplia acerca de las políticas culturales de este país e invitar a la sociedad a participar. Las grandes celebraciones son sólo fechas donde el Estado muestra todo su ornato.”

Políticas de la memoria es resultado de dos encuentros que sobre el tema se realizaron en la UCSJ (septiembre de 2005, en el contexto de la cátedra Albert Camus), y en Buenos Aires, Argentina (convocado por la biblioteca nacional de ese país).

Participaron tanto teóricos como artistas interesados en el tema de la memoria, procedentes de Brasil, Uruguay, Estados Unidos, México, Italia, Francia, Alemania y España. (Entre ellos, Pilar Calveiro, Silvana Rabinovich, Liliana Felipe, Enzo Traverso, Horst Hoheisel.)

El diálogo interdisciplinario incluyó reflexiones y propuestas artísticas que van desde la discusión acerca de la memoria del Holocausto o la Guerra Civil Española, al terrorismo en Estados Unidos, o las dictaduras militares ocurridas en los países de América del Sur.

“Éste es un diálogo que no se da con frecuencia. Hubo debate a la par de videos, instalaciones y demás. El libro se organizó en torno de dos ideas fundamentales.

“La primera tiene que ver con la pregunta ¿cómo se constituye la memoria de una sociedad? ¿Qué es aquello que una sociedad busca transmitir a las futuras generaciones? Pero también, ¿qué es aquello que busca borrar?

“La segunda cuestión central de este volumen es el papel de la cultura en esta constitución de la memoria de una sociedad. Para ello pensamos en memorias vinculadas al horror, a esos momentos en que la historia nos presenta su rostro más terrible.

“Los ejes que están presentes en todos los trabajos aquí incluidos tienen que ver con la idea de que no existe una única memoria, sino que la memoria social está constituida por varias: heterogéneas, en conflicto, que forman un entramado complejo, tenso, conflictivo.

“Pero, justamente, no hablamos de una memoria anquilosada, a manera de un relato hegemónico desde sectores que tienen el poder. Aquí hablamos de diversas memorias que van minando la idea de homogeneidad o unilateral, hablamos de las memorias en resistencia.

“Por eso me gustaría que este trabajo fuera leído como un libro militante, que reivindica esta mirada plural y dinámica sobre estas memorias.”



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